¿Deberías vivir con tu novio?

¿Deberías vivir con tu novio?

El lazo que los une será más fuerte que nunca, tendrás sexo más frecuentemente… pero también habrán más motivos para pelear y riesgo de terminar.

Hace más de cuarenta años, las estadísticas indicaban que las parejas que vivían juntas sin estar casadas tenían un mayor riesgo de separarse. ¿Por qué? La mayoría de estas parejas eran “rebeldes” que no aceptaban la idea de matrimonio y que, en general, tenían ideas radicales sobre la vida y por eso terminaban separados. Hoy, el riesgo de que una mujer se divorcie después de vivir con su pareja es 28% menos que las que jamás cohabitaron con su esposo. Te presentamos lo bueno, lo malo y lo feo de mudarte con tu novio.

Lo bueno

Ser recibida por alguien que te ama. Después de un día pesado en el trabajo, nada es mejor que llegar a casa y ser recibida por un abrazo y muchos besos de tu novio. Además de despedirte de cenar tú sola en la barra de la cocina, puedes platicar con él, sacar tus frustraciones del día y pasar una deliciosa noche de sueño pacífico a su lado.

Regresar a la etapa de sexo sin parar. ¿Recuerdas esa etapa loca de cuando empezaron a tener sexo cada media hora? Mudarte con él hará que esa etapa regrese, y será mejor que nunca porque estarán juntos prácticamente todo el tiempo. Los primeros fines de semana juntos será difícil salir de las sábanas ;) .

Menos mensajitos, más plática. Tu teléfono (y tu bolsillo) descansarán con alivio si te mudas con tu novio: los mensajitos serán breves y las pláticas podrán ocurrir cara a cara, y no con la mano dormida por sostener el auricular después de dos horas de intensa conversación.

Lo malo y lo feo

Adiós casa. Alguno de los dos va a tener que despedirse de su antigua casa, y si antes vivían con sus respectivos papás la situación puede ponerse muy dramática. Tendrás que acostumbrarte a un nuevo espacio y decirle adiós a los pequeños detalles que te encantaban sobre tu casa.

¡Fuera máscaras! Por más tiempo que hayan pasado juntos como pareja y por más confianza e intimidad que exista entre los dos, cuando vivan juntos empezarás a descubrir cosas sobre él que antes no “salían a la superficie”: hábitos de sueño, de limpieza, de alimentación… y de pronto ese lindo ruidito que hacía al mascar chicle se volverá insoportable.

Él siempre va a estar ahí. Siiiieeeempreee. Y al principio puede ser muy lindo y tierno, pero inevitablemente llegará el momento en el que ya no quieras verlo más. Esto no significa que quieras terminar la relación, pero sí que necesitarás establecer límites sobre el tiempo que pasan juntos, lo que puede provocar problemas y discusiones.


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