8 cosas que le deberíamos agradecer a Madame Carven

Además de firma favorita y todo eso que nos sabemos tan de memoria, hay muchas cosas por las que deberíamos darle las gracias a Carven. O más concretamente a Carmen de Tommaso, la fundadora de la maison, que moría hoy a los 105 años de edad en París.
Carmen de Tommaso

– Reivindicó a las bajitas en la moda. Con su metro y medio de estatura no encajaba en las creaciones del resto de modistos, pensadas para “chicas-torres”, como ella misma confesaba cinco años después de crear su firma.

– Se preocupó por la comodidad. Que las faldas de 12 metros de vuelo de Dior daban muy bien en foto, pero en el día a día de las mujeres parisinas de posguerra encajaban mejor las creaciones de Carven: “Lo hice por las más jóvenes que venían detrás de mí, para enseñarles a vestir, para darles confianza en su propia belleza”, contaba a WWD en 2009.
– Y también por la ropa interior. Junto a Marie-Rose Lebigot creó un sujetador dedicado a las más jóvenes y, además, patentó el modelo push-up (en principio diseñado para llevar bajo los vestidos con corsé).
– Vestuario de película. Edith Piaf era una gran admiradora de la firma y se dice que se inspiró en ella para la creación de algunos de sus vestuarios más celebres: La Ventana Indiscreta y Vértigo.
– Importó ideas y estilos. Viajera incansable, tomó ideas de aquí y de allá para incorporarlas en sus colecciones. Se encargó así de popularizar en Europa prendas y técnicas como el batik, los motivos étnicos o las túnicas africanas.
– Inventó Opium (antes de Opium). Precisamente de esos viajes sacó inspiración para una de sus colecciones a la que bautizó como Opium, y lo hizo más de diez años antes de que Yves Saint Laurent lanzara su célebre perfume. ¿Se inspiró en ello el creador argelino? Poco probable, pero le damos las gracias a Madame Carven también, por si acaso.
– Genia del marketing. En su tarea por dar a conocer su firma se le ocurrieron unas cuantas genialidades. Por ejemplo, para celebrar el décimo aniversario de la liberación de París en 1954 lanzó sobre la ciudad muestras de su célebre fragancia Ma Griffe: botecitos atados a paracaídas a rayas blancas y verdes (enseña de la casa).
– Madrina. Desde que se retiró de la primera fila se ha encargado de apoyar a jóvenes talentos. Así  descubrió al que se encargaría de resucitar su firma muchos años después de su partida: Guillaume Henry, ganador con 22 años de un concurso que de Tomaso presidía: “Ella me dijo que, desde aquel momento, sería mi abuela en la industria. Pero lo que jamás imaginé es que ¡solo ocho años después recibiría una llamada pidiéndome que fuese su diseñador!”, recordaba el creativo (ahora en Nina Ricci) a El País.
   

Information About Article