Fashion For Men

El sexo vende de la misma forma que el vestido negro es el favorito temporada tras temporada y, el que más admiración despierta sobre la pasarela. Hay tópicos que nunca dejan de funcionar. Como el del “sexo débil”. También el del escote, la falda tubo y los tacones. Para la mayoría de féminas que pueblan la jungla de asfalto los hombres carecen de gusto. Para la mayoría de los insiders de la moda, “sólo los hombres pueden diseñar”, para otros, se dedican a torturar a deliciosas cieguecitas que cumplen a rajatabla con sus cabezas vacías de cabellos largos los dictámines de un pequeño tirano que decide que hoy el rojo es el nuevo negro -sigh-.
Para otros, seguidores y acólitos de Gabrielle Chanel, “sólo las mujeres pueden diseñar” pues ellas saben qué quieren ellas. Exactamente y sin corsés de por medio. Nada de jaulas de pájaros. Pero para los mortales comunes y corrientes de la sociedad pequeño-burguesa que desayunan leyendo el periódico y tomando cafés, almuerzan deambulando por Zara (sección clon) y cenan en italianos discretos los viernes por la noche esto es algo totalmente ajeno. ¿A quién le importa?
A nadie. Mis niñas no tan niñas tienen esquemas mentales -bueno llámenlo X- por los que “ellas” y su grupo de amigas (compran el sábado por la mañana y combinan un, digamos, pañuelo de Hermés con vaqueros de Zara) son ideales -agh- y sus novios -maridos, pareja, compañero de cama, quien paga a medias las facturas etc…- reducen sus conocimientos sobre nada en particular a coches-fútbol-algo aburrido, carecen de esos conocimientos tan profundos, tan extensos, tan b-v-astos que ellas tiene. Que ellas sí que tienen.
Aún así el macho alfa tiene mucho que contar respecto a la moda. Y, eso es lo que hoy -ahora- me interesa.
Qué les gusta y qué no. Qué funciona y qué no. Es algo así como porqué es más sexy alguien con ropa interior que desnudo. Un insondable misterio de la mente masculina que probablemente nadie llegue nunca a descubrir jamás porque es más interesante saber los hábitos sexuales de las focas que los recónditos y oscuros pliegues perversos-muy perversos-semiperversos-0 perversos de las personas. C´est la vie.
Sí a los tacones, sí al vestido negro, sí a los escotes. No a las fashion victims, no a las estridencias, no a las femmes fatales. De alguna forma quieren a alguien de la que puedan presumir pero no que llame la atención. Quieren poder alardear de lo -sorry- que llevan cogido del brazo pero sin quedar relegados a un segundo plano que diga -eh, ella te ha escogido no-me-explico-cómo qué suerte-.
Aunque también creo que a los hombres les interesa más el proceso de desvestir que el de vestir.
De cualquier forma a todo el mundo le gustan las personas que no se disfrazan de nada más que de ellos mismos. Hombres y mujeres.
¿Y porqué no?

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