La Vida Privada

¿Mueren las divas cuando se baja el telón?


Dreyer en Ordet hace un canto a la vida y plantea que cuando se baja el telón, los focos se apagan y el mundo se hecha a dormir desconectando de la necesaria realidad, es cuando realmente vivimos. Cuando se abren las puertas de lo que de verdad es real y los hombres entran en juego.


En el cabaret se dice que el show debe continuar.


Pero, la pregunta que nos surge es, si realmente el show continúa pese a todo, pese a las luces apagadas y el telón caído. Somos presas de la cotidianeidad y animales de costumbres pese a quien le pese y, aunque los tacones de diez centímetros y las maneras de starlette están francamente bien, ¿qué ocurre con la imagen del espejo día a día?


Se me vuelve a plantear la dicotomía de lo falso sobre lo verdadero, lo natural frente a lo artificial y el exhibicionismo frente a la intimidad. ¿Vestimos para los demás o para los otros?


Mejor dicho, ¿vivimos para los demás o para nosotros?
¿Es la vida privada en realidad eso que se desliza en los interludios de la publicidad?
Los creativos de publicidad dirían entonces que, siguiendo el razonamiento, los hombres lo que ven no es la televisión sino los anuncios. Los seres humanos no leen revistan sino que ojean campañas y no leen libros sino que coleccionan tapas.


En cierto modo, es verdad pero, hay un pero.

La realidad siempre supera la ficción.

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