QUE NO QUIERO, COÑO!!!

Suelo ser una clienta magnífica: si algo me gusta, y me lo puedo permitir, no escatimo ni racaneo; si no tengo claro lo que quiero, pido asesoramiento y me dejo aconsejar; si lo tengo claro, pido directamente lo que quiero, sonrío, pago y me voy.


Vamos, que soy bastante fácil: si voy decidida, voy decidida, y si no, pido consejo.

Cuando pido consejo, soy toda oídos. Me encanta escuchar las teorías de los dependientes, sobre todo de los dependientes de perfumería: este principio activo es lo mejor del mundo, este para tu tipo de piel mejor que no, el rosa te favorecerá más que el verde,… esas cosas.

Pero cuando no pido consejo, cuando tengo claro lo que quiero, me gusta que me dejen a mi aire. “Hola, buenos días, quería el tónico de Clinique nº 2 en el bote grande”…Uy, no, señorita, para su piel es mejor este de Sisley, está usted destrozándose la epidermis con el de Clinique”… “Ya, pero es que quiero ese”… “Pues no se lleva usted el que debería”… Es que no soporto… NO SOPORTO este tipo de conversaciones.

Y ayer, sufrí una.

Desde hace unas semanas, mi piel, que ya de por sí es problemática, había empezado a hacer aparecer granitos, rojeces y puntos negros de lo más antiestéticos por toda mi cara. Soy de esas maniáticas que se cuidan la piel: no tomo el sol, siempre llevo factor de protección, limpio, tonifico e hidrato mañana y noche y me exfolio y pongo mascarilla una vez a la semana. Un par de veces al año, ya que mi piel es taaaan delicadita, voy a un centro de estética a que me hagan una limpieza más profunda. Normalmente, coincidiendo con la primavera y el otoño.

Sin embargo, últimamente mi piel pedía más. Así que, harta de esperar por abril con un grano como compañero de viaje en mi frente, me planté en mi centro de estética habitual y me hice una limpieza. Lo cierto es que la propia esteticista se quedó asombrada, y mientras me sacaba los puntos negros y me atenuaba las rojeces, me comentó que quizás fuese bueno cambiar ya a los cosméticos de verano –más ligeros- porque parecía que mi piel pedía a gritos algo más de frescura.

Deduje que tenía razón. De hecho, había cambiado mi crema habitual de invierno por la de verano el fin de semana anterior, pero todavía estaba usando la limpiadora al agua que suelo usar en invierno, y el maquillaje de invierno, más cubriente y espeso.

Así que decidí que, al salir, iría directa a una conocida cadena de perfumerías de la que soy socia (no socia en el sentido económico, que ahora que lo pienso bien podían darme acciones, con lo que me dejo allí, sino de esas a las que les dan puntos con su compra). La cadena tiene una tienda casi enfrente de mi casa, donde siempre me atienden de maravilla y dónde la última vez me habían dado una muestra de una limpiadora –que no desmaquillante, es sólo para las mañanas -de Sisley que me encantó. Decidí que esa sería mi inversión, y que en maquillajes me decantaría por el Airflash de Dior, porque lo probé una vez y me gustó el efecto ligero y suave que dejaba en mi piel.

Como ya era algo tarde, apuraba el paso camino de mi tienda habitual cuando recordé que a sólo unos metros del centro habían abierto una nueva sucursal de la perfumería. Así que me dirigí a esta nueva tienda, convencida de que, a fin de cuentas, “serán todas iguales”… pero se me olvidó el factor “dependiente hijoputa”, algo que no me volverá a suceder, lo juro.

Entre en la perfumería decidida, buscando directamente el estante de Sisley, y un chico canijo y con cara de haber tomado demasiado el sol me salió al paso.

“¿Puedo ayudarte?”

“Creo que sí. Busco una limpiadora de Sisley especial para las mañanas, una de color naranjita, con exfoliantes.”

“Uy, no, esa no te vale a ti”

Mmmm… verás, es que la he probado y me ha gustado el efecto, así que quiero esa”

“Pero es que esa para tu tipo de piel no vale. Tú necesitas una más suave”.

“No, no, es que ahora me ves más colorada porque vengo de hacerme una limpieza de cutis, pero normalmente no tengo rojeces, no me hacen falta limpiadoras suaves. Yo quiero una que exfolie bien y que arrastre la suciedad y la grasa”

“No, no, mira, yo te recomiendo que te lleves esta (me señala una de Decleor, que utilicé durante un tiempo, pero que me resultaba demasiado suave) porque es más adecuada”

“No, esta ya la he usado, y no me convence. Me llevo la se Sisley”

“¿No te iba bien? Imposible, la usarías mal (Y yo me pregunto… ¿cómo se puede usar mal un jabón?) Mira, la se Sisley no te vale. Si te empeñas en llevarte una que exfolíe, llévate esta de Sisheido”

Se dirige al estante de la marca japonesa, y en ese momento descubro que no hay estante de Sisley. Por el motivo que sea, la marca no distribuye en este establecimiento, aunque sí en el de enfrente de mi casa.

La limpiadora de Sisheido que me ofrece es exactamente la que utilizo por las noches como desmaquillante. No es lo que busco.

No, esta es la que uso por las noches. Yo quería la de Sisley porque es especial para pieles mixtas o grasas, para ganar luminosidad por las mañanas, y es exfoliante”

“Yo te digo que te equivocas, pero si te empeñas, entonces llévate esta (otra de Sisheido), que te valdrá”

Harta de discutir,y creyendo que ya era tarde para llegar al otro establecimiento, le digo que bueno, que vale, que me llevo esa… y que quiero también el Airflash de Dior en tono nude.

“Ese maquillaje para ti no es adecuado, yo te recomiendo que te lleves este de Sisheido especial para pieles grasas”

En este momento empiezo a ponerme mala… ¿pero es que a este hombre le dan comisión en Sisheido?

“No, mira, es que ese ya lo usé y no me gusta cómo me queda, es demasiado cubriente. Por eso busco el Airflahs, algo muy sutil, para diario”

“Este no es cubriente”

“A mi me lo parece”

“Pero no lo es”

“Quiero el Airflash” aquí ya hablaba en un tono un tanto… crispado. Si he dicho que quiero ese, quiero ese, pesado.

“Mira, tú prueba este y si no te gusta te lo recojo”

“No quiero probar este. Quiero el Airflash en tono nude”

Mosqueado, el tío se dirige al stand de Dior. Abre cajones a diestro y siniestro para terminar por decirme

“Pues parece que no nos queda”

“¿El qué no queda?” pregunta una compañera

“El Airflash en tono nude” digo yo

Sí, está aquí dice la chica, mientras abre un cajón y saca mil quinientos frasquitos del maquillaje en cuestión. Empiezo a cabrearme.

“Bueno, pues parece que sí que queda” dice el personaje en cuestión.

Yo me acerco a la caja, pago religiosamente y salgo de la perfumería no demasiado convencida con mi compra… a mi esta limpiadora… tanto color ocre y tanto oro… esto va a ser demasiado denso…

Total, que mientras camino hacia casa, abro el paquete y saco las instrucciones de uso para ver cuáles son las especificaciones del producto, y leo entre estupefacta y cabreada que se trata de “un fino mousse limpiador especialmente delicado, perfecto para pieles secas o extra secas”.

Mecagoenlamadrequeparioaldependientedeloscojones.

A ver, yo creo que ha quedado claro, pero por si acaso lo repito: tengo la piel mixta con tendencia grasa. ¿Ha quedado claro? Porque parece que él no, a él le pareció que era extra seca. Me cago en toda su estampa.

Total, que apuré el paso y llegué a la perfumería de enfrente de mi casa antes de que cerrasen. La dependienta de siempre me atendió tan amablemente como siempre, y cuando le expliqué que lo que quería era cambiar el mousse aquel por otra limpiadora, alucinó.

“Pero, ¿cómo se te ha ocurrido comprar este, mujer? Con tu tipo de piel, mejor uno que desincrusta y exfolíe”.

“Pues pregúntale a tu compañero de la tienda de Juan Florez, que me insistía en este”

La chica pone cara de asombro, y me dice que no pasa nada, que me hacen el cambio sin problemas, para preguntarme acto seguido

“¿Y cuál quieres? ¿Te animas con la de Sisley que te di a probar la última vez? Es más cara, pero a mi me encanta”

“Esa es la que quería” le digo “pero él decía que para mi tipo de piel…”

“Es perfecta para tu tipo de piel. Si quieres algo más baratito, tienes unas parecida de Estee Lauder”

“No, no, la de Sisley me gusta”

Me puso la limpiadora, me cobró la diferencia, y me regaló un frasco –grande- de hidratante de Fuel for Life, de Diesel, mi nuevo perfume, “por las molestias”.

Y yo me fui a casa, agotada de tanto discutir con el dependiente pesado, y convencida de que nunca más volveré a caer. La próxima vez que esté segura de algo, nadie conseguirá encasquetarme lo contrario, por muy especialista que sea.

Por cierto, esta mañana he estrenado mi limpiadora. Me encanta. Chúpate esa, pesado.

SUENA EN MI I-POD:Nunca tendré tu amor”, el primer single del álbum que Coti estrenó el pasado año, y que no sé por qué se me ha pegado ahora. A veces es que voy así como con retardo, yo qué sé.


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