EN RESUMEN…

Recapitulemos:

El escándalo de la pederastia en el seno de la Iglesia Católica ha levantado ampollas entre algunos sectores, que consideran que la prensa –y por ende, la opinión pública- es más severa con los sacerdotes pederastas que con el resto de los pedófilos… lo que no parece habérseles ocurrido es que, los fontaneros, maestros, jardineros, actores… (que nadie se ofenda, son ejemplos) que practican la pedofilia, no vienen luego a darnos lecciones morales, cosa que si hacen los sacerdotes. Pero ellos no son pederastas, son “efebófilos”, tal y como afirmó Silvano Tomasi, observador permanente del Vaticano ante la ONU. Y además, la culpa no es suya, sino de los pobres niños, que les provocan, según obispo Bernardo Álvarez.
Y yo… me cago en todo lo que se menea, en la puñetera madre que los parió y en esta sociedad –políticos incluidos- que no es capaz de dar el golpe sobre la mesa y limitar de una vez la injerencia de la iglesia en la vida civil, y llevar a tribunales, de mano de una fiscalía fuerte, a todos estos grandísimos hijos de su madre.
Ayer salí del despacho tarde, muy muy muy tarde… y no precisamente porque se me complicase la mañana con actos y eventos. Es que un anciano de cuatrocientos mil años, que vive en una residencia de un municipio cercano, se había “escapado” y se me había atrincherado en el Ayuntamiento. Quería “arreglar unas cosas de una finca”. No sabía dónde estaba ni que año o día era. Es la tercera vez este mes. Harta de tener que enviar siempre a la policía para que le “devolviese” a su casa, llamé a la residencia, donde me dijeron que este señor era legalmente capaz, y que por tanto no podían obligarle a nada. Y que, lo mismo que se había ido, que volviese. Llame pues a su hija, que me dijo que “qué quieres que haga yo”… que estaba “fuera de Coruña” (concretamente a 20 kilómetros, 20 minutos en coche, 15 euros de taxi), y que, o bien le metiese en un taxi, que ya pagaría él, o bien lo llevase la policía, que “para eso pago impuestos”. Me cabreé tanto que le dije que, o bien venía a por él, o llamaba a la Guardia Civil y la denunciaba por abandono. Llegó dos horas más tarde… debió venir andando, supongo.
Y yo… sólo espero que si algún día tengo hijos, sean más humanos. Y me enorgullezco de haber sido mejor persona que esta “señora” cuando mis padres estuvieron enfermos, y de no haber sido capaz de marcharme del despacho hasta que esta “señora” vino a por el anciano que llama “papá”.

Me he cortado el pelo, y no ha sido a propósito. Ha sido porque, en una conocida peluquería, entendieron que “retoca las puntas” era sinónimo de “déjame como al príncipe de beckelar”. Para arreglar el desaguisado, la única solución ha sido cortar. Ahora tengo el corte de Mia Farrow en “Rosemary´s Baby”, y me planteo seriamente llevar el mismo color. Portque oye, ya que hay que cambiar…

Y yo… pienso que menos mal que no se les ocurrió cobrarme, porque les demando. No me veo mal, la verdad… de hecho, hasta me gusta. Pero no lo he hecho porque me apeteciese y me cabrea. Y no me da pena que la peluquera se quedase chafada y algo “jodida” por mi cabreo y mis gritos de ese día. Lo siento.

No me digáis que el mundo no es como para salir corriendo de él… menos mal que me queda el consuelo de que…

La justicia todavía puede actuar en el caso de los pederastas de la iglesia, y las familias y afectados pueden unirse y reclamar que el tiempo, y el poder judicial, ponga a cada uno donde merece.


Aún existen hijos que cuidarían de sus padres, incluso aunque estos hayan sido unos grandísimos cabrones. Y yo soy uno de ellos (y los míos fueron unos padres maravillosos, porque fueron personas maravillosas)
Siempre he tenido cara de pelo corto… y todo el mundo dice que me queda genial. En fin…

SUENA EN MI I-POD: Es el tema perfecto para esta “mini entrada”. He vuelto a escucharlo después de muchos años y cada día me parece una letra más acertada. Adoro el “Human” de The Pretenders. Está en su disco de 1998, “Viva el amor”. Temazo donde los haya.


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