Haute Couture: Evolución hasta el S.XXI (III)

Ya casi me había olvidado de que teníamos a medias esta serie sobre la historia de la Alta Costura. Por fin la última parte: su evolución hasta nuestros días (Aquí la primera, y aquí la segunda parte).

Historia Alta Costura

Nos habíamos quedado hablando de Worth, el primer couturier, y de cómo uno de sus hijos había fundado la Cámara Sindical de la Alta Costura, un organismo que se encarga de regular qué es Haute Couture (un término protegido) y qué no.
En 1945, la Cámara publica un decreto que fija las condiciones que se deben cumplir para que las maisons puedan formar parte de este restringido club: Los trajes deberán ser a medida de la clienta, no podrán incluir ningún proceso de producción en serie y las casas estarán obligadas a presentar dos colecciones al año en Paris.

Christian Dior y Balmain

Evidentemente, hoy en día el sistema ha quedado fuera de lugar, ya que son muy pocas las clientas que pueden pagar 50.000$ por un traje (se rumorea que son menos de 300, las mujeres que visten Alta Costura en el mundo)

Dovima por Avedon

Pero no se habla de crisis de la Alta Costura hasta la segunda mitad del siglo XX, hasta el desarrollo del prêt-à-porter y de la producción en masa. Hasta entonces el modelo funcionaba y funcionaba muy bien: no sólo en número de casas, ventas o clientas, que también. Sobre todo, y lo que es más importante, en términos de influencia, pues la Alta Costura de Paris era la que dictaba las tendencias que seguía el resto del mundo.
Grandes creadores como Poiret, Chanel o Vionnet -la primera en ver la necesidad de protegerse ante las copias-, Doucet, Paquin o Patou, exhibían sus creaciones en el marco de la HC. La moda era Paris.

Vionnet

Entonces, ¿hasta cuándo funcionó el sistema? Pues se vivió una profunda crisis tras el crack del 29 (las clientas americanas, y más tarde el resto, dejaron de encargar vestidos), pero sobre todo durante la II Guerra Mundial cuando Paris fue tomada por los alemanes y se interrumpieron las exportaciones (veis, si con la moda también aprendemos historia)
Si bien es cierto que toda la industria revive en la posguerra con el New Look de Dior, y con la aparición de nuevos creadores como Givenchy, Balmain, Balenciaga o con el regreso de Chanel, hay algo en el modelo que ya no funciona.

Dior años 50

Por primera vez en su historia, las casas no pueden mantenerse con la producción de HC. Algunas comienzan a buscar otros caminos: producción de prêt-à-porter y concesión de licencias (de esto en Dior saben mucho; en los años 50 podía encontrarse desde corbatas, a medias o guantes con la firma de la casa) Las firmas que no se adaptaron, como Balenciaga, tuvieron que cerrar.

Tim Walker Vogue Italia Marzo 2010

En este punto, la colección de HC asume el papel que tiene hoy en día de, aparte de vender a un puñado de clientas, crear en torno a la marca una imagen, un sueño, para después vender perfumes. Su influencia ya no está en dictar tendencias, pero sí en proponer mundos paralelos.

Natalia Vodianova Grand Aquisitions

Y ahora, después de conocer toda su historia viene la pregunta ¿la Alta Costura tiene sentido hoy en día? Y si es así, ¿cuál debe de ser su función?: ¿Crear un espectáculo?, ¿hacernos soñar con mundos imposibles y remotos?, ¿dictar tendencias?, ¿servir de pasto para la alfombra roja?…

Behind Haute Couture

Haute Couture I: Los Orígenes
Haute Couture II: Charles Worth

Doutzen K HC

Y más sobre el tema en este documental.


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