Locos 60s
Por mucho empeño que yo ponga en que regresen los 70s, parece que nos acercamos peligrosamente a la idea de los 60s (si bien es cierto que no son los 60s ciertos sino el arquetipo mental que tenemos de esa década). Jackie Kennedy y Oleg Cassini hacía buenas migas mientras ella era la Primera Dama y Mary Quant, con su corte de diablillo de cinco puntas, levantaba ampollas entre las filas conservadoras y los banquillos papels debido, precisamente, a levantar las falditas hasta dejarlas reducidas a úna mínima expresión.
Anna Wintour opina que los 60s son verdaderamente icónicos por todo aquello de la quema de sujetadores, la llegada de la píldora anticonceptiva, Courreges y sus botas siderales y Twiggy haciendo de las suyas por Londres mientras los Beatles y Sinatra ponían banda sonora a la década. La Alta Sociedad aún era divertida -ni viejas glorias ni yuppies de la bolsa- y se hacía fiestas que pasaban a la posteridad, como la de Capote.
La estética de los 60s es verdaderamente prodigiosa, aún quedan viejos filósofos por las calles que, si bien hablan de la postmodernidad, aún no están rendidos a sus dulces cantos de sirena y todo el mundo sigue llevando sombrero: ellos, uno sencillo y ellas, algo muy sofisticado. En Estados Unidos el futuro parece llegar a la vuelta de la esquina, la bomba atómica es algo más que una certeza y en Cuba hay algo más para pensar que en puros. En Londres, el epicentro de la moda “alternativa” en este momento, todo se vive al ritmo del pop, de la comercialidad, de Leda y el cisne y de los nuevos jóvenes y románticos que inspiran y expiran el dulce beso de las drogas blandas. El tye dye y los hippies son una realidad preexistente, el pelo largo, los vestidos de flores y las pamelas blandas comienzan a aparecer.
En tanto, en Francia, Saint Laurent va creando, poco a poco, la mujer que realmente se va a ver en París en los siguientes 20 años: elegante, sensual, con andares felinos de gata salvaje, enfundada en un vestido negro nada clásico, con piezas de joyería-bisutería muy elboradas y un perfume intenso que deje su marca por donde pasa. Y, en España, las cosas van por buen camino pero no tan buen camino: la playa, los guiris, las estampas cañís y todo ese turismo traído por los tecnócratas del Opus Dei comienza a aparecer y, a explotar en las costas, especialmente, la Mediterránea.
Los 70 están próximos. Claro. Van a ser, en el fondo, una continuación de los 60s y una ola que va llegando hacia los 80s pero, echando la vista atrás, uno se da cuenta. Los 20s realmente fueron un cambio de actitud que se ve en la ropa, los 60s fueron un cambio de actitud que si bien se plasma en la moda, es sobre todo un cambio psicológico.
Paco Rabanne diría que bienvenidos a la era acuario.
Y lleva razón.
No es el qué llevas sino el cómo lo llevas.
Y, por eso, lo que importa, es bailar el twist.
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- Date:
- 11.10.10 / 6pm
- Category:
- blogs de moda

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