Descubriendo… Schiaparelli y Prada

Elsa Schiaparelli y Miuccia Prada: Dos italianas tan parecidas pero a la vez tan diferentes. Comparten nacionalidad y profesión, pero también temperamento, talento y prestigio. 
Nunca se conocieron, pero ahora en el Metropolitan de Nueva York se citan frente a la mesa (son italianas, no podía ser de otra manera), en una reunión familiar para conversar de moda –Miuccia dice que puede hacerlo con muy pocas personas- pero también sobre un estilo una manera de ver la vida única que las une a través del tiempo. 
Diseñadoras mundialmente reconocidas e iconos de sus respectivas épocas, ninguna aprendió el oficio de manera formal. Hijas ambas de familias de clase alta, recibieron una educación católica tradicional que marcó, de una manera u otra, sus carreras. 
A la izquierda, capa de Schiaparelli, 1935 (André Durst). A la derecha imagen de Prada, O/I 2002-03 (David Sims). 
La exposición, que se inauguró anoche en Nueva York con una gran gala, analiza cómo ambas italianas se enfrentan a las mismas encrucijadas y cómo tratan los mismos temas, resolviéndolos sin embargo, en la mayor parte de los casos, con soluciones radicalmente opuestas. 
El modelo clásico, el exotismo, el ugly chic… y así hasta un total de nueve categorías que enfrentan el trabajo de Prada y Schiaparelli partiendo de citas de Elsa y entrevistas a Miuccia

El recorrido comienza con una yuxtaposición que enmarca las carreras de ambas: Para Schiap todo se centra en la parte superior del cuerpo, de cintura hacia arriba. Como una Elsa del siglo XXI explica ante Miuccia, en su época, la época de los cafés, las mujeres se lucían sentadas y lo que importaba decorar era la parte alta del cuerpo. Por su parte, el trabajo de Prada se centra en faldas y pantalones. Para ella lo más importante sucede en la parte más baja “tiene que ver con el sexo, con dar a luz, nuestra unión con la tierra”.

En las cuatro salas posteriores las italianas continúan conversando sobre su concepción de la moda: desde la moda como arte hasta, por ejemplo, los cánones de belleza contra los que Miuccia lucha a capa y espada y que Elsa persigue para ella misma. Un viaje mágico y surrealista que nos transporta a una nueva dimensión en la que todo es posible, para regresar con un torbellino de nuevas ideas cortesía de dos mujeres que siempre han mirado más allá. 
Hasta el 19 de agosto en el Metropolitan de Nueva York. 

Fotos: Metropolitan Museum y Shopaholic

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