NACÍA PÁ CURRAR

…así podría titularse la historia de mi vida.

Veréis, ayer fui a que una bruja me leyese las cartas y la mano. La recomendación me venía de alguien a quien aprecio y quiero mucho, y me apetecía ver un poco más allá de mañana en mi vida, después del añito que he tenido, así que me planté en el despacho de esta señora… y la verdad, todavía estoy un poco en shock.

Lo primero que tengo que decir es que las brujas ya no son lo eran, amigos. Nada de viejunas feas como pegarle a un padre que te leen la mano en una caravana destartalada. Esta señora viste con clase, va bien peinada y maquillada, y atiende en un salón de estilo zen en el medio de una de las calles más caras de la ciudad, vamos, en la Milla de Oro coruñesa. Es educada, habla con propiedad y cultura y maneja un pedazo de Nokia N97 que de deja muerta nada más verlo… y no, no cobra mucho (en mi caso, 35€, por si a alguien le interesa saberlo).

Lo segundo, que según ella a mi sería difícil echarme “mal de ojo” porque soy una persona llena de energía positiva, por lo que a veces, según contó, despierto envidias a mi alrededor que provocan pequeños caos en mi mundo, pero nada grave, según dijo… soy, por lo que se ve, una persona afortunada, y así me lo mostraron las cartas y mis manos.

¿Acertó? Pues eso depende de cómo queramos mirarlo. Algunas cosas sí, otras no, y algunas no las sabré hasta que pasen los años y le den o le quiten la razón a la bruja… pero lo que más me preocupa es que todo, absolutamente todo en mi vida parecía girar en torno al mundo laboral.

Me habló de éxitos laborales, de ascensos, de reconocimiento por mi trabajo… hasta de un amor en el trabajo… todo, absolutamente todo, ligado al tema profesional. Según ella misma dijo, hay gente que nace marcada por lo afectos. Yo soy del grupo de los que hemos nacido marcados por nuestra profesión, y moriremos con ella. Vamos, soy, lo que se dice, una pringada de tomo y lomo.

Y no os creáis que mi profesión no me gusta, que me encanta. Y oye, eso del éxito laboral, eso del reconocimiento social, y lo de los sueldos jugosos y lustrosos suena genial, pero… no sé… oye, que hasta mis amores presentes y futuros me los encuentra ligados al trabajo… qué desgracia la mía, que viviré trabajando hasta el día de mi muerte… que por cierto llegará casi seguro antes que el de mi jubilación.

Si es que ya lo decía mi madre: que los hay que nacen para ricos, y desgraciadamente yo no soy de esas. Nací para triunfar, eso sí, pero a base de trabajo duro y bien hecho, y de sudor, mucho sudor, porque con todos los traslados que voy a tener que hacer no veas la paliza que me voy a meter p´al cuerpo, vamos. Me ve trabajando en la menos dos ciudades diferentes: una capital europea y una ciudad más cercana a Coruña, a las órdenes de un hombre mayor con mucho poder… vamos, que Fraga vuelve a la política y me contratará de Jefa de Gabinete… y yo sin enterarme, oye, jajajaja.

Hablando en serio, me dejó preocupada la bruja, porque el sueño de mi vida siempre ha sido ser millonaria… pero claro, yo creía que lo lograría a base de braguetazos o de premios de lotería llenos de ceros (a la derecha, se entiende) y parece ser que no, que llegaré lejos y que económicamente no me irá mal… pero que seré una currita toda mi vida.

En el resto de los aspectos de mi existencia… me ve embarazada (cosa que espero no suceda, al menos ahora es lo que espero), me ve emparejada pero sin casarme (S., asúmelo, ganaré la apuesta y no hay más que hablar), me ve feliz y realizada, y ve una crisis con mi actual pareja motivada por la aparición en mi vida de otro hombre, compañero de trabajo (como no podría ser de otra forma), que por otro lado, según la descripción que me dio, no está nada mal. Y oye, si tiene que haber crisis –y posible ruptura, dijo- al menos que sea porque “el otro” merece la pena, porque si no, vaya mierda de crisis… vamos, digo yo.

Total, que si algún día desaparezco de la bloggsphera ya sabeis dónde encontrarme: en el despacho. Ahora, en cuál, aún no lo sé… ains, qué vida más triste, coño.

P.D.: Toda una experiencia esto de que la “embrujen” a una. Quiero dejar claro que salí de buen rollo de la consulta de esta señora y que no fue ni desagradable, ni raro, ni traumático… igual otro día me animo y repito, no sé, dentro de unos años. Por ver si ha cambiado mi futuro.


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