Hey Muñeca
Está claro que Versace era mujerones imponentes en vestidos ceñidos con escotes impactantes. Colores que convertían a las abejas en mariposas y prendas que recorrían el cuerpo gritando sexo mientras las melenas ondeaban al aire.

Desde luego eran vestidos que quedaban en la retina. Se retorcían para crear la ilusión del cuerpo húmedo, se apretaban en las caderas marcando el paso al andar, elevaban y mostraban el escote y la tela se pegaba al estómago de ellas.
De aquellas diosas radiantes que, si no eran necesariamente las más elegantes, sí eran las que más flashes acaparaban y más piropos se llevaban.
Desde que murió Gianni, inventor del fenómeno top sin parangón, Versace no es lo mismo. Ya no hay putas pero sí hay estrellas aunque con menos lustre y relumbrón. Y a veces quiere ser elegante y no Miami Bitch pero Versace es cabelleras rubio platino y amantes que pagan con la tarjeta del marido.
Quiero decir del marido de otra.
Y aunque Versace ya no es lo que era. Ya no pueblan glamoamazonas por la pasarela, ya no recorren como gazelas ante los ojos atentos de compradores ávidos de moda y carne.
Ya no son maravillosas ni son impresionantes walquirias pero sigue habiendo algo de Versace en Versace…
Sigue habiendo vestidos provocativos, cortes que dejan al aire más de lo que ocultan, tacones altos y vestidos ceñidos.
Sigue habiendo curvas pero no son aquellas curvas.
Sigue poniendo Versace pero ya no es aquel Versace…
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- Date:
- 09.28.09 / 6pm
- Category:
- blogs de moda









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