5 píldoras contra la depre post-vacaciones

La verdad es que nunca he tenido ese síndrome que llena páginas y páginas de periódicos estas semanas. Nostalgia de los largos días de verano, sí. De las mañanas al sol y las noches de fiesta al aire libre, también. Que tampoco estoy tan atontada. 
Pero más vale prevenir que curar, ¡no vaya a ser que me llegue este año! Así que por si acaso, le pongo remedio. De momento, y para este fin de semana, esta es mi particular receta en forma de planes para hacer la ‘vuelta al cole’ más llevadera: 

Punk Bach

1. Probar Punk Bach, la nueva brasserie de la que todo el mundo habla. No lleva abierta ni dos meses pero me propongo ir antes de que regresen todos los habitantes de esta ciudad y entonces sea imposible conseguir mesa.
Outlet Ekseption
2. Visitar el nuevo outlet de Ekseption. El que tenían en Concha Espina me pillaba muy a desmano y solo pasé por allí en un par de ocasiones, pero ahora que se trasladan al centro (concretamente a la antigua tienda de Marc by Marc Jacobs) espero convertirme en asidua. 
3. Atracón de citas. El domingo lo pienso pasar haciendo maratón de Dates, la serie -muy británica- que me ha enganchado con su primer capítulo. Lo malo es que terminaré pronto, su primera temporada han sido solo 10 (odio esta nueva moda de micro-temporadas para luego tenernos un año esperando).
Primeras citas entre parejas que se conocen en internet y que revelan mucho sobre las relaciones. Sorpresas y giros que enganchan y no dejan indiferentes.

Animal Crossing

4. Jugar a la última versión de Animal Crossing (New Leaf). Porque, #yoconfieso, ando muy enganchada a estos animalitos tan adorables. A recoger frutas, pescar, decorar mi casita y ver las estaciones pasar.

Tomates
Imagen: Frango do campo

5. Y por si echo de menos la buena comida y los tomates que saben a tomate (¿por qué es tan difícil encontrar algo así en Madrid? ¿pido mucho?) haré la compra en ‘el pueblo’. Y como yo no tengo de eso, encargaré víveres a la web Las cosas del campo.
Un descubrimiento reciente cuando una de mis compis de redacción decidió (ingenua) mandar su pedido a la oficina. Aquí somos como una gran familia para todo: para superar depresiones post-vacacionales y para dar el visto bueno a cualquier compra. La suya, ni que decir tiene, nunca llegó a su frigorífico y estaba muy muy buena.


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