Corazón En El Puño, Anecdotario De La Revolución


Se abrieron las puertas del Más Allá y del recordatorio oficial de los difuntos. En Nueva Orleans tocan jazz en los funerales y en Francia, suena La Marsellesa para hablar del culto a sus muertos. En el All Hallow´s Eve la oscuridad se mezcla con la sangre y los fantasmas con el tedio de la vida, los cadávericos recuerdos atrapados en las cajas se reaniman no sé si por las flores o por el hálito de la vida.


La Revolución dio muertos inútiles. Hizo correr sangre de embozados y fantasmas. De populacho y burgueses. De liberales y conservadores. De clero, Iglesia y monjas. De nobles, generales y corceles. En Francia, la sangre se convirtió en institución y el redoble de tambores antes de la guillotina, en tradición.


También dio épica y lírica bajo el grito de “libertad, igualdad, fraternidad”. Toda una declaración de intenciones para acabar con el orden social de toda la vida. Ese con el que uno moría siendo lo que era. En el que no importaba a donde ibas sino de donde venías.


Francia, polvorín revolucionario, tras convocar los Estados Generales para votar que los privilegiados pagaran impuestos para que Francia saliera de la bancarrota, el Tercer Estado, el más numeroso, pidió que no fuera un voto por estado sino por persona, la mayoría tiene el poder. Es en este momento, tras la redacción de la Constitución por la Asamblea Nacional en el Jeau De Paume.


Corriendo sangre por los impuestos… oro por rojo.


Esto supuso la abolición del orden social estamental y el nacimiento de una nueva sociedad en la que los hombres nacen y permanecen libres e iguales.


Y también un canto a los desesperados que cayeron, a los hombres que unieron su sangre en una marea roja sin más tonalidades. En las que toda la sangre era roja, el rojo era el color de la revolución y el rojo como color de la pasión.


Y del triunfo y de la derrota…


Y el negro se unía con el blanco.

Sangre por muerte, sangre por libertad.


Y mis viejas damas se vuelven conspiradoras. Y los patriotas asesinan. Y los nobles pierden sus privilegios. Y los comerciantes se vuelven avaros…


Y los pobres, los del común, siguen siendo pobres.


Mientras parece que sólo triunfa la libertad guiada por el pueblo.


Pero porqué pueblo y esperando a quién.

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