QUÉ CRUZ!!!!
Os juro que es la frase que más veces me ha venido a la cabeza esta mañana.

Veréis. Yo entro a trabajar muy temprano, y soy una persona de costumbres… casi diría que con cierto ramalazo de enfermo de TOC (trastorno obsesivo compulsivo). Mi rutina de llegada a la oficina es invariablemente la misma –salvo que un acto oficial se interponga en mi camino-:
Entro por la puerta del Ayuntamiento en el trabajo, recojo la prensa en el mostrador de la entrada, me acerco a la máquina de café y saco un café con leche, subo hasta el despacho, enciendo el ordenador, abro las cortinas para dejar entrar la luz natural, me quito el abrigo, saco del bolso los teléfonos, las llaves y las gafas (sí, uso gafas para leer, soy astigmática), me siento y, mientras abro la prensa y sorbo a sorbo doy cuenta del café, sintonizo RNE Radio 5.
Me gusta empezar el día empapándome de la realidad que me rodea, y como normalmente la prensa suele atraer la parte más laboral de mi cerebro –selecciono el dossier de todo aquello que afecta a mi trabajo-, la radio me aporta una visión más amplia de la realidad.
Pero es que esta mañana el gran debate en Radio 5 era una propuesta presentada ante el parlamento español a iniciativa de ER e IU para que el Gobierno retire los símbolos religiosos de los colegios públicos.
Resulta que el tema trae cola, y yo, que soy como medio tonta, o qué sé yo, no comprendo el debate.
Dice el PP que el crucifijo –que, por cierto, no es el único símbolo religioso, ni el de la única religión, porque hay más de uno y más de una, no sé si por fortuna o por desgracia- forma parte de nuestra cultura, y es un símbolo que trasciende su ámbito religioso. Quizás tengan razón, aunque no sé a quien se refieren con “nosotros”.
Dicen los socialistas y los militantes de ER e IU que vivimos en un país legal y constitucionalmente laico y aconfesional, y que, en aras de respetar el principio de libertad religiosa y de libertad de credo, los colegios públicos deben evitar hacer apología de ninguna religión. Eso, claro, incluye la católica. Y eso, claro, incluye el crucifijo.
Yo la polémica no la entiendo por varios motivos, pero el fundamental es que existe ya jurisprudencia al respecto, y precisamente de esa que no deberíamos saltarnos jamás: la del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que publicó una sentencia hace algo más de un mes que rezaba que “los crucifijos en las aulas son una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones”.
Vamos, que cada uno puede creer lo que le de la gana, pero el estado no puede creer en nada, porque el estado somos todos, y claro, si “todos” somos los ateos, los agnósticos, los cristianos, los ortodoxos, los protestantes, los musulmanes, los budistas, los judíos, los hindúes y los hare crisna, por citar sólo algunas de las más de 15 religiones reconocidas como cultos por el Estado Español, pues es un poco difícil ser equitativo.
Y es que en este terreno no caben medias tintas. Aunque sería gracioso intentarlo.
Por ejemplo, se me ocurre que, en aras de observar la más estricta justicia en cuanto a representaciones religiosas, debería consultarse en los colegios qué porcentaje exacto de niños profesa casa una de las múltiples religiones, y representar proporcionalmente cada uno de sus símbolos. Medio crucifijo, un cuarto de versículo del Corán, una lorcita de un Buda…
O mejor aún, en aras de contemplar la más estricta libertad democrática, podríamos colocar todos y cada uno de los símbolos reconocidos como oficiales en cada una de las religiones reconocidas como legales por el estado español… claro que aquí nos encontraríamos con dos problemas: primero, que Tom Cruise vendría a matarnos de aburrimiento con sus charlas sobre la Cienciología, porque claro, a ver por qué a ellos no se les reconoce como religión… y segundo, pero no menos importante… ¿qué pasa con los ateos y agnósticos?
Porque los ateos y agnósticos somos como las meigas galegas, que hay quien no quiere creer en nosotros, pero habelos, hailos. Y somos bastantes. De hecho, según la última encuesta que he encontrado en Internet, somos más que los que se confiesan católicos practicantes, y desde luego muchos más que los hare crisna. Y claro, como nosotros no tenemos símbolo… pues nos toca jodernos. Y eso sí que no.
Yo, visto lo visto, creo que el Agnosticismo debería convertirse en religión, por muy incongruente que pueda llegar a sonar. E inventarnos un símbolo… yo qué sé, una interrogación dorada, o algo así.
O eso, o, como insta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, retiramos todos los símbolos religiosos de las escuelas públicas. Que es, creo yo, lo más lógico y lo menos dañino.
La religión de cada uno es una opción personal, libre e intransferible que no nos convierte ni en mejores ni en peores personas. Si un alumno quiere llevar una medalla de la virgen del carmen, que la lleve. Si una alumna quiere llevar velo islámico, que lo lleve. Mientras no entorpezca su normal interrelación, no veo el problema (vamos, que medallita sí, pero capuchón de penitente no; de igual modo que velo sí, pero burka no). Pero en el aula, todos somos iguales. El recinto escolar no es una iglesia. Es un colegio público, no confesional, y por lo tanto, laico. Luego, en su interior, cada uno que decida.
Pero yo, que soy una polemista nata, voy más allá y me pregunto: si los colegios públicos y la educación ha de ser laica, ¿por qué en los colegios públicos se ofrece la posibilidad de estudiar religión, sea la que sea? ¿Y en este caso concreto, por qué se oferta la posibilidad de estudiar religión católica, y no ninguna de las otras religiones legales en España? ¿O todas o ninguna? Y en cualquier caso, siendo como es la creencia religiosa una opción libre y personal, y siendo España un estado aconfesional, ¿por qué no relegar su estudio –ojo, el de los preceptos religiosos, no el de historia de las religiones- a sus lugares de culto, y desterrarlo de las escuelas públicas?
En mi cabeza llevo todo el día oyendo voces a favor y en contra de la polémica retirada de los crucifijos, y sigo sin comprender la revolución que provoca.
Pero igual es porque en mi cabeza todas las religiones merecen el mismo respeto y trato.

SUENA EN MI I-POD: Un directo de Tina Turner que pone los pelos de punta. Esta mujer es un huracán, una lástima que en su próxima gira –sí, sí, de gira a sus taytantos, qué leona- no haya decidido incluir España para deleitarnos con su voz cantando eso de “The Best”.
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- Date:
- 12.04.09 / 7pm
- Category:
- blogs de moda
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