Adior
Galliano y sus hazañas… va a ser verdad que los diseñadores son los nuevos rock stars. La cosa está en el aire y nada mejor dicho porque Galliano, en un ataque de furia y con ¿algunas copas de más? y henchido de orgullo patrio, español francés o lo que sea, le plantó cara a unas gachís -permítanme la licencia- y se despachó a gusto con insultos antisemitas. La noticia ha dinamitado la red. Galliano, un pollo de barra de bar como aquél marqués de Sotoancho de Alfonso Ussía… En Dior no se lo han tomado a la ligera y Sidney Toledano ha explicado su política de “tolerancia 0”. Por el momento, Galliano está suspendido.
Tras la impetuosa salida de Carine Roitfeld de Vogue París no se veía cosa igual, aunque la verdad es que en Dior tienen un buen historial de escándalos, dimes y diretes y chascarrillos en su pasado… primero fue YSL que fundó con la indemnización por despido su propia casa de modas, luego fue Marc Bohan que ante la sorpresa de su despido y el horror ante lo desapercibido de su trabajo vio cómo sus fieles se ponían de su lado, por ejemplo, Carolina de Mónaco que viste de Lagerfeld al ser despedido su íntimo Bohan; luego Gianfranco Ferré que si sí que si no, que si pim pam pun y fuera y que llega Galliano, tras un paso fulgurante -a la par que triunfal- por Givenchy y se asienta en el trono de la casa Dior.
Nunca ocultó que era su objetivo y Arnault siempre le apadrinó como a un hijo. “No entienden su genialidad” decía en los buenos tiempos cuando los mendigos poblaban los desfiles de Dior de Alta Costura y lo mismo aparecía Anubis, que Bastet, que una fulana de a tres cuartos o una dama del XIX envuelta en tules, carrozas y nebulosas sifilíticas románticas. “Es un genio” comentaba la prensa embebida de sus Madames Butterflies, sus Maria Antonietas, sus vírgenes españolas devotas, sus mujeres de Klimt, su Revolución Francesa, la pintura hecha tela y sus marineras de agua dulce, sus princesas de porcelana de Sevres, sus glamoamazonas británicas, las queridas vestidas de Dior, sus mujeres de Cocteau, las pesadillas de Gala, los cisnes de África ecuatorial, los ángeles entre los tacones, Sudamérica, las ricas herederas, Jackie Kennedy y Grace Kelly, los pilluelos, la vulgaridad y el color verde fértil, os locos y fascinantes 60s, las estrellas de los años 40 como la Dietrich, la Garbo y las orquiídeas con diamantes entremezcladas como gotas de rocío de la mañana e incluso Juana de Arco, las flores salvajes de Normandía y, en definitiva, un cosmos propio en el que las mujeres siguen teniendo las medias de seda, los labios rojos y copas de champán en la mano.
De su vida no hablo, separo la mano de la obra, aquí, señores, yo me paro en el cuadro, no reparo en el marco. No veo las pinceladas, sólo la mente ordenadora. Me da lo mismo el hombre, yo lo que quiero, es el espíritu.
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- Date:
- 02.26.11 / 7pm
- Category:
- blogs de moda

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