Azar Y Ley
La vieja recurrencia sobre el quién tiene la culpa nos devuelve a la agitada realidad. Controvertida dicotomía que se cierne sobre el destino humano a la vez que nosotros caminamos inexorable y trágicamente a la fatalidad. El azar y la ley son un complicado oxímoron casi paradójico. Son retroalimentables y a la vez irreconciliables. Pocos juristas creen en el destino, algunso delincuentes se hacen echar las cartas. Jueces y tribunales acaban condenando al hombre que cumple o inclumple la ley y no su destino. Y el destino acaba juzgando a quien cumple la ley, Ley o Su ley, ya sea para bien o para mal.
Podríamos resumir la historia humana en Azar o/y Ley. Como en Mito o en Logos. En Éxito o en Fracaso. O en Luz y Oscuridad. También en lo ilógico y en lo lógico como en lo bello y en lo feo o en lo noble y lo vulgar. Si bien el arte siempre ha buscado lo hermoso, actualmente y desde hace un tiempo explora un universo marginal, alejado de la ley y que se parece más al naturalismo de Émile Zola con su viente de París y su amor por los desheredados que por la vieja contemplación en éxtasis anímico de las Venus griegas.
Si de alguna forma, la lógica entronizaba a las mujeres. Las hacía reinantes señoronas con impresionantes pechos, caderas fértiles y cinturas carnosas, actualmente el azar o la ilógica las convierte en lacónicas muchachitas de pecho picudo y vientre plano. Antes, ello se dedicaba a hacerlas parecer imponentes. Las ceñía, las realzaba, las oprimía. Las elevaba a estatuas. Inamovibles. Bienes muebles. Bellos pero muertos. Diosas pétreas.
La ilógica -o la lógica para otros- las carnaliza y psicoanaliza. Se sorprende ¿pero cómo pudo alguien vivir y vestir esa jaula de pájaros obra de depravados sádicos? Y dice… la personalidad sobre lo físico, el alma sobre el cuerpo, lo ascético sobre lo místico. Y las disfraza de bibliotecarias ratoniles imbuídas de Tolstoi o de Hola -según el caso-. Dice, vosotras no sois carne, sois personas…. !Con tarjeta de crédito!
El azar y la ley son la misma cara de una moneda. Son, quizás, el canto. Ni cara ni cruz. Azar, suerte, desidia, soledad, destino, posos del café, charlatanes, brujas, adivinos. Ley, deber, obligación, individuos, esfera personal, lo punible, eficacia de la norma sancionadora, delito, crimen, castigo…
Lo que nos vuelve a traer a la condición humana.
La vieja y respetable o antigua y censurable condición humana.
La vieja y respetable o antigua y censurable condición humana.
Ese ancestral laberinto de pasiones envuelto en el tiempo y en el espacio, en la salud y en la enfermedad, en el amor y en el odio. Bajas pasiones y aurigas con dos caballos que no saben qué brida corresponde a cada cual. Cavernas. Luz. Oscuridad.
Esa extraña característica humana que basa nuestra sociedad en la lógica ley. Fría. Igual. Garante del Estado y los indivudos. Garante de un sistema y una vendetta permitida. Que dice reinsercción. Que dice libertad y seguridad. Que dice paz social e igualdad jurídica. Analítica. Vinculante y obligatoria. Eficaz. Inexorable. Irremediable. Sin buena fe.
Y que al mismo tiempo la basa en el azar.
Y sus curiosas dicotomías…
Y sus curiosas dicotomías…
Puta-Putero. Compra-Venta. Billar-Taco. Bola negra-Bola blanca.
Matrimonio-Divorcio. Celos-Infidelidad.
Ley-Laguna legal.
Y tantas vueltas al azar y al deber. Al querer y al poder para acabar todos igual…
Porque, ¿no resumimos nuestra vida en la vieja salutación romana?
Ave César, los que van a morir te saludan.
¿No?
¿No?
Information About Article
- Date:
- 10.19.09 / 6pm
- Category:
- blogs de moda












Nie mozna komentowac tego postu
Comments Are Blocked, sorry.