Charme Y Chance
Se habla de la actitud como característica básica de las personas con estilo. Actitud podría ser el “charme” francés. El coup de grace de cualquier look que convierte un vestidito resumido negro de telegrafista mal alimentada en el objeto de deseo de cualquier mortal con un mínimo sentido estético. Actitud, encanto, tener algo más en la cabeza que pelo, distinción, elegancia son términos que engloban algo tan amplio y tan abstracto que se concretiza. Es un aura. Un halo de distinción, de dignididad y honor. Un mundo interior que los demás ves. El algo más que marca la diferencia.
Quizás, y esto siempre me ha sorprendido, la “chance” se desprecia con asiduidad. No se valora el vestir adecuadamente para cada ocasión. Es curioso -o no tanto- ver la cantidad de gente mal vestida en un desfile de moda. Unos pecan de socialistas -vaqueros en Chanel? Por favor, no es elegancia sino cuestión de educación. – y, otros de presuntuosos. ¿Vestido de gala y guantes largos para un after party? La ocasión se menosprecia.
En España dicen eso de “ni tanto ni tan calvo”. Las novias se visten de novias no de vaqueros porque una boda es una boda y no un aula y, los caballeros no llevan chistera a jugar al mus. La mayoría de fashionistas -idiotas, las no idiotas pues quedan en la excepción- no pueden vivir sin sus tacones. Los señores, no saben ir sin corbata. Si uno no va a trabajar en pijama, tampoco va inadecuado.
Mucha voguette y mucha muchedumbre en general está decidida a acaparar flashes de Sartorialist&Girlfriend y otros. Para ello, aparte del sueldo y en otras ocasiones la dignidad, se cuelgan del cuello lentejuelas, blasones, ropa interior o X llámese extravagancia o ganas desesperadas de reclamar la atención. Ni tanto ni tan calvo. Elegante es ir adecuado. No obstante, no se resume en eso, claro está y, ser elegante tampoco es pasar desapercibido aunque haya un colectivo que así lo crea.
Hay que conjugar chance y charme. Como lo cool y lo chic. Me explico, ir correcto no sirve. Ser elegante es ser una persona actual, al ritmo de su tiempo. No se es más elegante por llevar monóculo que por llevar lentillas. (Extrapolo que se ve mejor). Hay que tener actitud pero no dejarse ver como filósofo. (Ser o no ser intelectual es algo que, sinceramente, no requiere de ser anunciado). Alguien descuidado no es más inteligente-culto-pensante que alguien que cuida de su persona. Mente sana y cuerpo sano decían los clásicos. -Al tajo-. El chic francés o no, no necesita hacer ejercicios de equilibrismo en faldas que no dejan andar más que a reptantes pasos y con estóamgos embotados en corsés. El chic es mucho más sutil. Tampoco ir acorde con la situación implica dejarse comer por ella. No hace falta que nos volvamos invisibles. Que no nos dejemos fotografíar. Que haya enfermedad, no implica que vivamos en una burbuja esterilizada.
Pero, reconozco, que todo se puede romper y saltar. Diana Vreeland decía que “demasiado buen gusto, aburre”. Y, por supuesto, siempre hay honrosas excepciones. Pero, hacer una raya en una hoja de papel no te convierte en Pollock y leer Vogue no te convierte en Anna Wintour.
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- Date:
- 10.22.09 / 6pm
- Category:
- blogs de moda






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