"DE" COSPEDAL, "DE" DUDAS… VAMOS, "DE" TODO UN POCO.

Qué notición, amigos, qué notición.


La super representante popular María Dolores de Cospedal no siempre se ha llamado así. Manda huevos, que diría su colega Trillo.

A ver, que nadie se me rasgue las vestiduras. No es que Lola fuese Lolo antes de ser la mujer más liberal de entre los no liberales. No es eso, amigos. Es más sencillo, y, por ende, mucho menos glamouroso.

La más progre en las bancadas de los conservadores, la mujer que fue madre soltera dentro de un partido que no aprueba la adopción entre las parejas homosexuales, la guapa, la lista, la que rompió moldes, la encargada de otorgar al principal partido de la oposición un aire renovado y joven, más acorde con los tiempos, hizo en su juventud algo tan poco elegante como cambiarse el apellido.

Y no es que se apellidase González, y, tratando de evitar alusiones al ex-presidente socialista, decidiese dar la vuelta a su razón social y colocar el apellido materno delante. No, señores, no… es que como María Dolores Cospedal sonaba como de barrio, pues se dijo ella “mira, si le ponemos un “de” por en medio le damos un aire como más aristocrático”… y ala, allá se fue ella con su traje chaqueta de diseño y su tacón –que bien calza siempre esta chica- la registro civil.

“El 145”

“Soy yo”

“Dígame”

“Oiga, mire, yo es que quería ponerme un “de””.

“Muy bien, ¿y dónde lo quiere?”

“Pues he pensado que delante del primer apellido”

“Ah, pues estupendo… a ver… María Dolores De Cospedal… ¿así es correcto?”

“Sí, sí, perfecto. Es que queda mucho más señorial, ¿no cree usted?”

“Pues no sabría decirle, señora, yo es que soy Pérez, de los Pérez de toda la vida”

“Ah… bueno, ¿y qué le debo?”

“Pues son 1.500 pesetas. Si quiere, puede pagar directamente 2.000 y ya le reimprimimos el DNI y el Pasaporte”

“Ah, pues estupendo. Muchas gracias”

Y así fue como Lola Cospedal pasó a ser María Dolores de Cospedal.

No me diréis, queridos Bloggers, que no es un asunto como para darle a la neurona. Porque a ver, por un lado, mi mente maligna acostumbrada a poner a parir a casi todo y casi todos, me dice que lo de añadir la aristocrática y rancia partícula al apellido no deja de ser una muestra de pijerío y estupidez sin precedente, por muy legal que sea. Y por otra, pienso que es injustísimo acabar así con las esperanzas de la gente.

Porque yo era de las que creía que la Cospedal era una muestra de modernidad y avance dentro del PP… y ya no estoy tan convencida. No me parece a mi que este tipo de cambios de nomenclatura sean muy “de renovación”, vamos… que los veo como rancios oye.

Aunque bien pensado, hay más de uno y de una por ahí que presume de rancio abolengo y de apellido compuesto cuando en realidad lo que han hecho es añadir un maravilloso guioncito entre los dos apellidos de toda la vida, y colocar detrás el segundo paterno, y andando… por no hablar de quienes colocan “y” donde toda la vida hubo una I más latina que la J.Lo. Es lo que tiene ser “bien”, que requiere mucho mantenimiento.

Yo, personalmente, soy de los Nieto de toda la vida. Sin “de”, sin “y” y sin nada de nada. Vamos, pueblo llano de los de andar por casa. Es algo que me atormenta, no os creáis, porque en el fondo sé que nunca llegaré a ministra con el PP… y puede que tampoco con ningún otro partido (salvo que me decante por IU… pero en ese caso quizás sea todavía más improbable que llegue a ministra… en fin…)

La noticia del cambio de apellido de María Dolores (de) Cospedal saltó a los medios hace unos días, y después de provocar en mi risas y descojonamiento general a partes iguales, la hilaridad dio paso a la indignación, porque, por otro lado… ¿no es realmente una solemne estupidez que el apellido (retocado o no) de un político de más que hablar que su quehacer diario? ¿o es directamente síntoma de lo mal que andamos en cuanto a capacidad crítica? ¿es que no hay nada más importante de lo que hablar en los medios considerados serios? No sé… ¿no ha hecho nada la SGAE últimamente que merezca su escarnio, o algo así?

El caso es que ayer le daba yo vueltas a este asunto mientras realizaba algunas tareas en casa, y tropecé en mi Factbook con una propuesta de Lucía. Lucía es una joven pero reconocida diseñadora que tiene su tienda “Pekas World” en la calle Orzán, zona en la que vivo y en la que compro, consumo y paseo. Lucía gritaba y pataleaba ante la insistencia de algunos vecinos de denostar el barrio constantemente asegurando que en él no hay más que prostitución, peleas y drogas, una percepción que ni de lejos se corresponde con la realidad de una calle que, como digo, conozco muy bien, y en la que, si bien es cierto que hay prostitutas, no existe conflicto real entre estas y los vecinos y comerciantes, al menos, no con todos.

El caso es que Lucía ha creado una plataforma en Facebook (buscadla, se llama “Yo también disfruto del Soho Coruñés (y las putas no son un problema)), pensada para dar un impulso a una zona en constante rehabilitación. Y mientras me adhería al grupo, a mi mente calenturienta le dio por pensar… ¿Qué pasaría si a todas las putas de nuestra calle les diese por añadir partículas “dignificadoras” en sus apellidos? ¿Cambiaría la percepción de la gente? ¿Nos volvemos más dignos y elegantes cuando un “de” precede nuestro Suárez de toda la vida? ¿Estarían esos vecinos que tanto gruñen (y que me apuesto el cuello a que pasear, pasean poco por esta zona) encantados de contar con “señoritas de compañía”? ¿O les daría lo mismo llamarlas así que “putas”, como las llaman ahora? ¿Por qué no protestan igual por los clientes de “Los Cedros” (coches de lujo, traje y corbata) que por los del “Petit Mon Amour” (Supermiriafloris, chandal de táctil)?

¿Es el triunfo social, en definitiva, cuestión de aportar rancio abolengo a nuestro estatus?

Y lo que es más importante… ¿si me cambio el nombre y paso a ser María de Nieto me contratarán como asesora de la Cospedal?

Ains… todo en esta vida es “de” dudar, y “de” dudar…

EDITO…

Para recuperar una sección que dejé atrás hace meses, por motivos personales (no me daba el tiempo para vivir, menos para escribir), pero que quiero volver a poner en marcha

SUENA EN MI I-POD: Un temazo de James Hunter, una de esas voces del rock&roll clásico que merece la pena descubrir. “The hard way” está incluída en su álbum homónimo de 2008, y merece la pena 100%


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