Despreocupada Altivez
El concepto de la distancia es un concepto díficil de comprender y un misterio díficil de penetrar.
La altivez, pese a ser una palabra femenina, es claramente andrógina de inspiración masculina. Sólo puede ser y no ser a la vez el que ni es ni no es porque corre por sus venas la clara posibilidad de la potencia y la clara motivación de la velocidad.
La calma, la pausa y el olvidarse el reloj caminan de la mano con la despreocupación. La despreocupación sólo se puede dar a dos niveles: cuando se tiene muchísimo dinero y cuando no se tiene nada.
La despreocupación va unida al entretiempo, otoño y primavera cuando ésta última se siente en el pecho. La despreocupación es amanecer con niebla, desayunar bajo el cielo azul, llegar con viento, almorzar con buen tiempo y volver a casa bajo la llovizna húmeda que alegra el corazón (y estropea los zapatos). Tiene alma de gabardina, de paraguas (que en el fondo es un artefacto de mala educación y de una aparatosidad necesariamente femenina que no se debería ver en un caballero pero que se tolera en un burgués y un proletario) y de pañuelo de hilo con iniciales bordadas de una forma deliciosa útil y francamente inútil.
La despreocupación necesariamente va unida a la altivez serena y a la nobleza arcaica.
Al ideal decimonónico de té a las cinco y révolver en mano.
De truhán y de señor.
O de Chanel en pantalón…
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- Date:
- 04.21.10 / 5pm
- Category:
- blogs de moda

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