El Espíritu Contra la Materia

El cuerpo de Andrés Velencoso es como un estudio de anatomía por Mirón, cincelando en vez de mármol, carne. Me recuerda tanto a los atletas que adoraban con pasión laica los griegos que el parecido es casi evidente, salta a la vista que dicen.

El culto al hombre como “medida de todas las cosas” y a la belleza serena, de fuerza hercúlea pero sin amaneramientos de los varones puede remontarse en el tiempo hasta hace mucho años, siglos y milenios atrás encontrando uno de sus cúlmenes en la cultura griega arcaica y extendiendo sus redes hasta el clasicismo, donde Apolo, dios de la luz, las purificaciones, lo claro, lo sobresaliente y el cánon, se hallaba entonces como sello de una cultura entregada al concepto de belleza como perfección y medida.

Las estatuas de los griegos hablan de la belleza del cuerpo y de la lozanía perfecta de los atletas. Y también de las virtudes del alma.

La concentración del atleta entregado a la consagración de su ejercicio. El cuerpo en tensión como un elogio al templo de la mente y al acceso al mundo de los dioses. La templanza que da la calma requerida para el instante del disparo. La llama de la mente visualizando la victoria interior. La paz de rozar la gloria. La modestia con la que se acepta el triunfo… La purificación del cuerpo tras el ejercicio.

El instante de máxima movilidad convierte al hombre en un titán. El cuerpo rígido convulsiona en una explosión de movimiento, el artista capta la calma de la acción, el dinamismo de la parada en seco y dota de movilidad a la feroz quietud de quien lanza con el cuerpo y proyecta con el espíritu.

Y todo listo para el espectáculo….
Andres Velencoso posa desnudo en Vanity Fair España hablando de la belleza exterior y la interior e incluso, de la fuerza del desnudo, vestimenta y privilegio de los dioses y condena de los hombres y sus pudores. Un atleta en reposo es…
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- Date:
- 04.21.10 / 5pm
- Category:
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