Hiperemotividad, Perversiones Sentimentales

Las mujeres glamourosas polarizan entre la frialdad extrema y la tragedia. Los maestros de teatro siempre dicen que lo más díficil es no ser excesivo, no ser demasiado teatral en la vida real porque en el escenario nadie es demasiado nada.

El problema de la hiperemotividad es que se pega, aparece y nunca se va. Un foulard sentencia la muerte de Isadora Duncan, una horquilla trata de matar a Blancanieves, una rueca con la que hilar hilo carmesí duerme a Aurora, la Cenicienta pierde todo con su zapatito, Caperucita camina enfrascada en su capita y su cestita y su abuelita y se olvida del lobo. Un bolso negro anuncia la muerte de Anna Karenina y los vestidos negros de Holly Golightly dicen muchas cosas de ella, que tiene muchos días rojos por ejemplo.

Supongo que es la perfección, que parece muy falsa. Nada más auténtico que lo falso y nada más falso que lo auténtico. La naturalidad de la elegancia algo clásico, algo antigua, algo desclasada es extraño.


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