Historia, Otra Reina De Vanidades
Madame Guillotine acabó con Madame Déficit más pronto de lo que se dice !Vive la France! y Napoleón doró a Josefina con joyuelas de Chopard y bonitos diamantes. Napoleón, un grande donde se mire, (uno de esos hombres con corazón y brío) convírtió la moda en un asunto de Estado. Lo que debía ser.
Las reinonas de la Revolución que no inhalaban el talco que sus sirvientes las daban en las talqueras -¿? bonito neologismo que debe ser viejismo por su desuso– abotonó hasta las trancas a los soldados que iban a Rusia con su redingote y bajó los ánimos de la nobleza –ya saben que los aristócratas van a la farola– y las medidas desmesuradas de la moda.
Se abrieron grandes almacenes, dejó de haber peluqueros que hacían altares para proas en la cabeza y jardines en los zapatos y las mujeres empezaron a enterrar esos vestidos de tres metros de radio que llevaban antes anunciando quién sabe si un martirio, una estupidez, un arte maravilloso el mejor del mundo o una simple moda que hábía de morir. Los cambiaron por cosas más clásicas, por escotes cerrados bajo la línea del busto, a moños relajados, abanicos discretos, historias por buenas dentaduras -la que perdió Josefina en Toledo como quien dice- y otra concepción del mundo.
Napoleón cambió -por poco tiempo- muchas cosas.
Bellas, ciertamente, las nuevas..
Pero tan bonitas las viejas… que merece la pena echar la vista atrás.
Unos bonitos dos metros de diámetro que impiden todo contacto, toda comodidad, toda respiración y toda caminata o actividad.
Yo no sé eso de la liberación de la mujer y el trabajar con el sudor de la frente.
¿No había bastante con parir o qué?
Tontas…
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- Date:
- 06.26.10 / 6am
- Category:
- blogs de moda

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