LA fiesta de Replay

LA fiesta. Sí, sí, con mayúsculas porque no puedo referirme a ella de otra manera. La semana pasada, que fue bastante intensa, estuve en Milán para conocer de cerca la nueva línea de vaqueros de Replay, Laserblast, que se lanzaba por todo lo alto (no podía ser de otra manera). 
Pero primero, y antes de que os cuente la noche, vamos con Laserblast. ¿Qué tienen de especial estos vaqueros?, pues que en su fabricación se consume un 85% menos de agua en una fórmula que mezcla la tecnología más puntera con técnicas artesanas. Y a mí, qué queréis que os diga, todo lo que aporte un granito de arena en el cuidado del medio ambiente me parece maravilloso. 
Y de la fiesta… sinceramente no sé ni por dónde empezar. Imaginad que la expectación en la ciudad era tal que ¡me preguntaron por la calle si tenía entradas! Todo se dividía entre los que estaban invitados, casi 2.000 personas, y los pocos que no. Yo esta vez estaba entre las afortunadas y tenía mi flamante entrada preparada (aunque he de decir que pese a todo casi la olvido, desastre). 
Fotos: Fashionalista, Shopaholic, Replay 
La tarde(noche) empezó en la tienda Replay de Corso Vittorio Emanuele con un pequeño cóctel. Por allí estaba Zina, de Fashion Vibe; Silvia, de Bartabac; las chicas de Fashiolista; Bryan Boy (oh, yeah)… 
 Fotos: Emanuele D’Angelo 
De la tienda nos trasladamos al cuartel general de Replay en Milán, sus oficinas en el cuadrilátero de la moda, y de ahí al hangar donde se celebraba la fiesta. 
Y sí, era en un hangar -allí se guardaban aviones, para que s hagáis una idea del tamaño. En un espacio monstruosamente grande a las afueras de la ciudad con un montaje sorprendente (yo prometo que nunca había estado en una fiesta tan grande). 
A partir de este momento, qué puedo contar… Mucha gente guapa -hasta algunas de mis compis de mi época universitaria en Milán- (capatada a la perfección por la cámara de Emanuele D’Angelo –al que tomo prestadas estas fotos), concierto de The Maccabees, buena música, gin tonics, baile… y para redondear una noche perfecta, bocadillo de embutido italiano esperando en la puerta a altas horas de la madrugada, ¿qué más se puede pedir?

Information About Article