Las Bonitas Parisinas


Inés.
The Selby también.
Su casita en París.
Y la vida en rosa.
Sigh.


París como Europa es esplendor en la decadencia.

Gorrioncitos sacados de la calle, de un prostíbulo, de “amor” a un par de francos que cantan que la vida es rosa aunque la suya sea más de rien de rien.


La casa es de la señorita Inés.
Ex modelo.
Musa de Chanel.
Actualmente consejera-lo que sea de Roger Vivier.

Colecciona imágenes suyas.
Cajetillas de tabaco.
Post its escritos con mala letra.
Zapatitos de Vivier.
Y cosas de color rosa.

Más orquídeas.


Mucho color. Mucha alegría.
Mucha vida radiante.
Y algo infantil.

Algo de savoir faire también.
Pañuelitos de Hermés.
Cajitas naranjas en el mundo de color de rosa.
Y perlitas de Chaumet.


Detallitos kitsch. Horteras.
De mal gusto.
Chillones.
Chirriscantosos” que dicen en la España profunda y no tan profunda.
Y una postura que haría sonrojar a bueno… supongo que a alguien porque “hay gente pa tó”.

Acumulaciones de cosas.
Bonitas. Feas. Curiosas. Horrendas.
Artísticas. Absurdas. Baratas. Caras.
Delicadas. Bastas. Extrañas. Comunes.
Barrocas. Modernas. Sencillas. Chics.

Flores frescas para el alma.
Y zapatos para el cuerpo.


Algo de represión.
Libertad y rebeldía de niña bien.


Egolatría.


Un poquito de miedo a la muerte.


De alejar los fantasmas del pasado.


Y recordar que uno es joven.
Que vive la vida.
Que queda mucho tiempo.


Y cosas por hacer.
Intelectualismo barato.
Y auténtico.

Estilo de vida.


Recuerdos.


Antigüallas caras.


Cosas modernas caras.

Un recuerdo de corazón.


Un símbolo.


Un poco de caos en el orden y orden en el caos.

Y, ¿para qué?
Para ver la vida de color de rosa.
Tiffanys o tu casa.
¿Qué más da?

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