Lo Que El Viento Se Llevó
Creo que no hay nadie que entienda a Scarlata O´Hara. Scarlata es, al fin y al cabo, y tras sus capas de niña caprichosa, coqueta flirteadora, encantadora damisela en apuros y, oportunista sin escrúpulos es, una mujer. Y, como todas las mujeres, no precisan que nadie las entienda. Sólo que las amen.
Aún así… Scarlata tiene una sombra que pesa una tonelada. Es todo orgullo y pecado. No es una femme fatale a pesar de sus maneras pero tampoco es una dama. Scarlata O´Hara jamás fue una dama, como Rhett Butler aventura ya al inicio de su relación. Scarlata es como Atlanta. Soberbia, obstinada y decidida. Hace falta algo más que unos malditos yankies para acabar con ella y, se necesitan muchas más desgracias para acabar con la férrea voluntad de Scarlata.
Pero, lo cierto es que Scarlata representa el levantarse cada vez que se produce una caída pero, al mismo tiempo, el espíritu de un gran perdedor. A Scarlata le pasa de todo a lo largo de Lo Que El Viento Se Llevó y, ella parece superarse a cada momento. Coraje y arrogancia no le faltan pero, al fin y al cabo, a Scarlata le gusta el drama. Ella tiene que ser el centro de atención y, siempre preparada para manipular la situación, se convierte en un personaje terriblemente honrado y, al mismo tiempo, siempre descorazonador.
Scarlata es un personaje extremadamente descorazonador. Uno puede pensar, depende del momento en el que lee o ve Gone With The Wind, que Scarlata es todas las mujeres y ninguna al mismo tiempo. Quizás por sus veleidades o, quizás por su carácter pasional y frío. Scarlata O´Hara le hiela a uno el corazón y le conduce a un precipicio de lágrimas que hace que uno se encoja entre latidos.
Scarlata sólo quiere ser capaz de controlar su destino pero, siempre se le va de las manos. Irascible con las ausencias de Ashley, meliflua en su papel de coquetuela vanidosa antes de la guerra, dulce y familiar en el papel de la niña de papá en Tara y valiente en la guerra y después de ella. Infiel o terriblemente fiel al mismo tiempo, una de las características de Scarlata es su lealtad.
En realidad ella vive una pasión irrefrenable con Tara. No importa nada más que la tierra roja de dónde saca su fuerza. Y todo lo que tiene es honor. Y, quiere demostrarlo. Scarlata no es debilidad, ni siquiera es pragmatismo. Scarlata es de una fortaleza espectacular, para ella la debilidad es desconocida. Scarlata no ha sentido miedo jamás porque para ella “siempre hay otro día”. Aunque use todas sus armas para conseguir lo que quiere.
La moralidad de Scarlata es, sumamente laxa pero, al mismo tiempo posee una férrea moral. Si bien no es convencional con su sociedad y su momento; es respetuosa con las Leyes de Dios. Por supuesto, no de “Dios” sino de ella misma que, al fin y al cabo, es lo que cuenta. Para Scarlata todo es perfectamente digno. Toda ella es dignidad. Cabeza erguida y mano dura. Cuerpo y alma. Sangre y lágrimas. A Scarlata O´Hara jamás se le caerán los anillos por hacer nada, puede que una vez fuese una niña mimada pero, no cabe duda de que, ella siempre fue el hombre de la familia. Su padre ya sabía que, si bien no había tenido un varón en su descendencia; no tenía de qué preocuparse. Estaba Scarlata… Scarlata siempre estaría.
Scarlata jamás es humillada. Quizás porque Scarlata no se deja humillar o porque humillación es otra de las palabras que Scarlata desconoce. No es exactamente orgullo, es más bien voluntad. Hace lo que tiene que hacer pero lo cortés no quita lo valiente. Penurias nunca pasará Scarlata porque ya se encarga ella de subsanarlas. Ni ella ni los suyos. Scarlata salva a Melita, la cuida y cuidaría a su hijo como prometió. La asiste en el parto y la saca de Atlanta entre llamas. Y, jamás se amedrenta.
Scarlata puede ser caprichosa y egoísta pero nunca busca la redención. ¿Fin? Para Scarlata todo es un principio y, si no, mañana será otro día y, siempre amanece en Tara. Scarlata jamás desierta de sus batallas y, para ella no hay ninguna causa perdida. Scarlata siempre gana aunque, pierda. Porque Scarlata está hecha de otra pasta. Una que ni se quiebra ni se aja y que, se modela a cada situación para cambiar la situación.
La lucha de Scarlata no es una lucha por la supervivencia, tampoco por el honor. El honor corre por las venas de Scarlata y, el replegarse o la retirada no lo hacen. Scarlata no sobrevive. Scarlata sólo recobra el esplendor que sus capas superficiales han perdido pero que, el crepúsculo de los dioses no consigue cegar su brillo. Scarlata O´Hara resplandece en cada plano, en cada silencio, en cada parlamento. Scarlata O´Hara vibra a cada instante con su corazón fogoso pero frío como el hielo. Hielo abrasador, fuego helado.
Quizás una de las cualidades más importantes de Scarlata es su valentía. Valor, coraje, aplomo son características que esa muchacha tan noble del sur, aunque pueda esquivar esas cualidades en algunos momentos, tiene y que, ella misma a veces desconoce que posee. Scarlata es una mujer poderosa, un trueno en medio del cielo claro y tranquilo de antes de la guerra. Scarlata jamás duda ni se muestra apática, toma el control de la situación y, lo cierto es que, casi nunca obra en propio provecho. Salva a Melania de una muerte de la que nadie la habría salvado, salva Tara y se asegura de que no quede una boca sin alimentar entre los suyos y honra a su padre y a su madre.
Scarlata tiene veleidades como todo el mundo. Quizás las suyas son más notables. Quizás las suyas son señaladas con más aplomo por el resto del mundo. De ese mundo al que Scarlata pertenece pero que, jamás ha sido el suyo. Scarlata ama, lucha, mata, roba, traiciona, manipula, pierde, gana, rescata, salva, recupera, escapa, trabaja, engaña, miente, perdona, llora, ríe, golpea y honra. Scarlata es honor y deshonor a partes iguales pero, es, sobre todo, dignidad.
Scarlata no es una mujer de su tiempo. Scarlata es intrépida. No sabe cuán fuerte es por haber crecido entre algodones pero, no tarda en darse cuenta de sus cualidades. Y, aunque no es consciente de ellas, eso no la impide sacarlas y redoblar sus esfuerzos. “No” es otra de las cosas que Scarlata ignora y desprecia. Sólo es un motivo para intentarlo con más ganas. Porque Scarlata O´Hara tiene sangre en las venas y muere a cada instante cuando emprende un propósito.
Puede que Scarlata no sea la mejor persona que ha pisado el mundo hasta el día de hoy pero, puede que, sí que lo sea. En cierta forma, algunos de sus actos encierran un corazón de piedra pero, en realidad, es, de alguna forma, una coraza. Scarlata no se derrumba. Scarlata no se desvanece. Scarlata no se va haciendo más transparente con la sucesión de desgracias. Scarlata revive, renace, resurge de sus cenizas cual Ave Fénix.
Puede que en algunos momentos sea cruel y taimada. Pero, en mi opinión, lo hace más como fachada que como verdad. No es que Scarlata sea una santa pero, tampoco es el diablo vestido de verde. Scarlata es Scarlata O´Hara, incansable, inteligente, impresionante. Scarlata brilla. Resplandece en todas situaciones, Scarlata te desarma.
Rhett Butler, que se fue consternado por esa puerta de su casa en Atlanta; Melita; Ashley, su familia y todas las personas que la conocen ven en ella cualidades diferentes. Pero a todos les une un respeto por Scarlata. Scarlata es una mujer que impone, que merece el respeto que la tiene, a veces también merece lo que la depara su destino pero, por eso es, un personaje tan especial. Scarlata salva a todo su mundo en la guerra que el sur perdió.
Pero, si algo conmueve en Scarlata, no es su pasión ni su frialdad. Scarlata tiene la cualidad más importante en una persona, honestidad. Por eso te atrapa. Scarlata es terriblemente honesta. Y, ése es el secreto de Scarlata.
Desolador secreto. Ése que, al final, resume todo en una cuestión de honestidad. Mientras mañana será otro día.
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- Date:
- 08.05.09 / 6pm
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