Made in England: 5 clásicos con un arrollador sabor British

Se mire por dónde se mire Inglaterra está de moda. El Jubileo de la Reina Isabel II hace sólo unas semanas y los Juegos Olímpicos de Londres -que dan el pistoletazo de salida mañana- han convertido al lluvioso país en el centro de todas las miradas. 
Pero Reino Unido en realidad no necesitaba de estos eventos. El país se basta y se sobra para erigirse como protagonista de la escena cultural mundial. Londres, es uno de los epicentros de las tendencias desde hace décadas; sus calles, de carácter contenido pero irremediablemente rebelde, han visto crecer, por ejemplo, a Alexander McQueen, a Kate Moss o a John Galliano
Sin embargo, sus aportaciones en moda van todavía más allá de personalidades, genios creativos y del consabido estilo británico. La etiqueta British es la madre de varios clásicos inolvidables que renacen temporada tras temporada. 
Repasamos ahora los 5 nombres eternos, las 5 prendas infalibles, que nacieron bajo el emblema de la Union Jack

1. Minifalda 

Desde que naciera en el efervescente Swinging London de los años sesenta, la minifalda se ha convertido en compañera inseparable de las mujeres de medio mundo.

Pero no siempre ha sido ha sido así. De hecho, la prenda surgió como símbolo de rechazo por parte de una generación que se aferraba a la infancia y se negaba a crecer y convertirse en lo que más detestaba: sus padres.

Mary Quant, creadora del look, reinaba desde su local en King’s Road adaptando la moda rápida al gusto de los más jóvenes. Entonces la falda, varios palmos por encima de la rodilla, se llevaba con medias y leotardos de colores y se combinaba con bailarinas de pulsera.

Tras dar tantas vueltas como temporadas han pasado desde entonces, para este verano 2012 llegan dos propuestas antagónicas pero portadoras del mismo espíritu provocador. Llévala en versión plisada o con vuelo y relaja el resultado femenino combinándola con prendas estructuradas y de acabados perfectos como hemos visto en Carven.

Para las noches, apuesta por la revisión del clásico de la mano de Olivier Rousteing para Balmain. Él propone acabados lujosos, destellos metalizados y cuidados estampados para un resultado muy sexy.

2. Estampado Liberty 

Inspirado en la campiña inglesa, el estampado floral más famoso de la historia hereda el nombre de Arthur Lasenby Liberty, el comerciante de tejidos que popularizó las célebres florecitas de colores en 1939.

El tiempo pasa, pero primavera tras primavera vuelven las flores a nuestros armarios. Ni los excesos de los años 80 ni el minimalismo de los 90 han podido con este estampado multicolor que se transforma en faldas, camisas, zapatos o chaquetas de marcado carácter romántico.

3. Trench Burberry 

La historia del trench más famoso está irremediablemente asociada a momentos icónicos que han quedado grabados para siempre en nuestras retinas. Porque, ¿quién puede olvidarse de Humphrey Bogart y aquél célebre “siempre nos quedará París”?¿Y de Holly Golightly corriendo bajo la lluvia?

Desde hace varios años el clásico ha sido revisado en 1000 maneras diferentes por el visionario Christopher Bailey. Él ha impregnado a la casa centenaria con nuevos aires de modernidad reinterpretando, temporada tras temporada, clásicos que han vuelto a convertirse en objetos de deseo.

4. Zapato Oxford 

Los orígenes del zapato típicamente masculino se remontan varios siglos atrás, a los pasillos de la Universidad de Oxford. Hoy probablemente aquellos universitarios que llevaban sus impolutos zapatos de cordones combinados con americana y corbata pondrían el grito en el cielo al ver a Alexa Chung, a Sienna Miller, a Olivia Palermo o a cualquier chica del mundo utilizando los Oxford para buscar un toque masculino en sus estilismos.

5. Botas Dr. Martens 

De una historia completamente diferente a los Oxford nacieron las míticas botas Dr. Martens hace más de 50 años, cuando K.Maertens buscaba la fórmula para una suela confortable que le ayudase a caminar tras haberse roto un pie.

Fabricadas en Inglaterra desde ese momento, mantienen su característico pespunte amarillo que une la suela y el tacón. Fueron popularizadas en un principio por trabajadores de clase baja por su comodidad pero en poco tiempo se convirtieron en símbolo de diversas subculturas que empleaban las botas para definir su propia identidad.

Hoy en día han perdido un ápice de ese espíritu transgresor y es habitual verlas en las calles de las ciudades más cosmopolitas, a los pies de trendsetters y jóvenes que las mezclan en estilismo eclécticos y divertidos.


Information About Article