Con todo el revuelo que se ha montado con la operación de estética de Belén Esteban me he acordado de cuando me hice yo mis “pequeños retoques“: nariz, pómulos, mentón, y levantamiento de párpados, es decir, una transformación por completo.
Por supuesto, esto os lo cuento a vosotras que sois íntimas, en las entrevistas siempre diré que no estoy en contra de la cirugía pero para todo aquel que lo necesite, pero que yo de momento no me he hecho nada.

La operación me la hice al de poco de irme haciendo famosa, así que no hay muchas fotos de mi “antes“. Traté de hacerlo en secreto y no dije nada a mi familia y conocidos. Me retiré durante un mes y volví ya con la cara un poco asentada.
Mis problemas con mi nueva cara comenzaron cuando quedé con mi madre en una cafetería, me acerqué a ella y le di dos besos, diciendo:
– Hola, mamá, ¿cómo estás?
Ella comenzó a gritar:
– Dejame en paz, ladrona, ¡quieres robarme el bolso!.
– Pero mamá, que soy yo, Chloé.
– Yo a tí no te conozco de nada.
Se puso a gritar, vino el encargado, y se montó un revuelo terrible hasta que conseguí aclarar que era su hija.
– Ay, hija, es que estás tan distinta que no te he reconocido.
Pero la cosa se complicó cuando me reencontré con el chico con el que salía. Le echaba de menos (llevaba un mes sin verle y sin sexo), así que me acerqué al bar en el que suele estar con sus amigos.
– Hola guapo, ¿como estás?
– Bien, preciosa, ¿quieres tomar algo?
Todo fue muy rápido porque me moría de ganas de llevarmelo a la cama, así que terminamos en su casa al de poco tiempo. En el cigarrillo de después va y me suelta:
-Esto hay que repetirlo. Ni siquiera me has dicho como te llamas. Dime tu número.
– Soy yo, cretino. ¿Es que no me has reconocido?
Me miró bien a la luz e intentó rectificar, pero demasiado tarde.
– Por supuesto, estaba bromeando.
– Hijo puta, me has sido infiel.
– ¿Pero cómo que infiel? Esto es el colmo. ¡¡¡¡Pero si me he acostado contigo!!!
– Técnicamente sí, pero pensabas que lo estabas haciendo con otra.
Así que dí por concluida nuestra relación inmediatamente (sólo llevabamos tres meses juntos).
Al de un par de semanas tuve que viajar a Esatdos Unidos por un pequeño cameo en una peli que me consiguió mi agente. Y menuda la que se lió en el control de pasaportes. Tenía una foto antigua y el gordo seboso con pinta de nazi decía que esa no era yo, que llevaba un pasaporte falso. Traté de explicarme pero me llevaron a un cuartito y me rodearon varios agentes para interrogarme.
Por suerte, en Madrid había comprado una revista del corazón en la que aparecía mi cara antes y después de la operación, y después de registrar mi bolso al completo, conseguí que me lo dieran y les saqué la revista. Tuve que reconocer mi cirugía estética (muy a mi pesar, pero no quería terminar en Guantanamo), y ellos comprendieron lo que pasaba. Al final, me terminé sacando fotos con ellos, porque vieron que si salía en las revistas debía ser una estrella. Les firmé autógrafos y todo.

Menos mal que esto pasó hace mucho tiempo y ya he destruido casi todas las pruebas gráficas de que mi nariz era de mayor tamaño que la que tengo ahora.
Fotos: Qué me dices.
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