Mirada intensa en 3 minutos (y 4 productos)
No me gustan las complicaciones y, en lo que respecta al maquillaje, soy poco diestra (por decirlo finamente). Así que, aunque acumulo productos con la voracidad de una coleccionista, en realidad en el día a día utilizo muy pocos y si encuentro un lápiz 3 en uno, me hago fan.
Por eso para un ahumado me bastan y me sobran 4 básicos (digo me sobran porque si me apuran puedo hacerlo hasta con dos): eyeliner, máscara de pestañas, pincel de cejas (otro reciente descubrimiento sin el que tampoco paso) y un lápiz negro que es casi una pintura porque se deshace enseguida y sirve para dibujar y difuminar.

Pero empecemos por el principio: el antiojeras, que ni lo he contado entre los 4 necesarios porque no es que sea un básico es que (al menos en mi caso) es un imprescindible. Lo aplico con su roll-on y después lo difumino con suaves golpes con un dedo. Vale, concretamente con el anular, porque dicen mis expertas en belleza que es el dedo que menos fuerza tiene y el que se debe usar en una zona tan sensible.
Después, el lápiz: Le Kajal, de L’Oréal Paris. Me gusta porque es muy muy blandito, tanto que casi se deshace, y sirve para pintar y rellenar pero también difuminar (y disimular así posibles desastres). Es tan fácil corregir errores desvaneciendo con un pincel, que hay que tener el día realmente patoso para que al final quede mal (además, no llega a los 6 euros y eso también está muy bien).

Tras delinear las pestañas superiores, toca alargar el rabito. Yo lo empiezo desde la mitad exacta de la pupila, desde donde dibujo un trazo horizontal hacia el exterior del ojo. Y a rellenar el dibujo.

Con todo pintado toca la parte divertida, difuminar con un pincel (o con el dedo, al gusto) hacia arriba por toda la cuenca del ojo.

Después alargo el contorneo por todo el borde del ojo, tanto por arriba como por abajo, hasta que los dos trazos se unen en el lagrimal (que afina la mirada). Ahora conviene también repasar que no queda ningún “blanco” entre las pestañas.

La máscara de pestañas: hay maquilladores que la utilizan antes de hacer el ahumado y otros después. Eso al gusto. Yo suelo aplicarla cuando está todo terminado y en zigzag desde la raíz. ¿Y cuál? Pues no puedo ser más infiel con ellas, uso la que encuentro más a mano porque suelo tener varias al retortero que van desapareciendo misteriosamente.

El penúltimo paso, cuando está todo listo: un delineado con eyeliner, siempre del que se aplica como un rotulador (para manos poco firmes). Y para terminar, un retoque a las cejas. Hasta hace poco usaba el lápiz de The Lab Room (buenísimo) que es más discreto porque pinta solo sombra, pero ya me he aficionado a las cejas marcadas y me acabo de pasar al marrón de L’Oréal (que además incorpora cera para fijar pelillos).
(Aunque, para más información del mundo cejas, ESTE tutorial que preparamos en Grazia hace unas semanas.)

¡Y listo!Aunque mis dibujos den un poquito de miedo, en la vida real queda un resultado muy apañadito en muy pocos minutos.
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- Date:
- 05.28.14 / 7am
- Category:
- blogs de moda
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