Mundo Ralph Lauren En Los 80

1980
1982
Colección náutica

1985
Colección Tenis

1986

1987

1988

1989

Cuando Chanel dijo que la moda pasaba y el estilo permanecía, definió tanto la seña de identidad de su propia marca como el léxico de muchos otros diseñadores que se harían, años después, un hueco en el mercado gracias a vender una esencia tan reconocible como la del guateado, el tweed y la camelia de Chanel. Uno de estos diseñadores es Ralph Lauren que, imbuido del modo de vida americano, representó en los 80 una alternativa a lo que se llevaba en esa década: no era la ropa aséptica, limpia y blanca de Calvin Klein, tan chic; ni la opulencia casi versallesca de Óscar de la Renta (o luego Gianfranco Ferré en Dior). Tampoco tenía nada que ver con la vulgaridad límite de Versace, con el Chanel de ensueño de Lagerfeld, con el brío de Saint Laurent o con las glamoamazonas de Mugler, Alaia o Montana
No. Ralph Lauren era otra cosa. Una síntesis genial de la mentalidad americana (el preppie de Nueva Inglaterra con su club náutico, su club de tenis y sus barbacoas y fiestas con el pastor; México y los indios apaches con sus flecos, su ante y sus turquesas; los caballos y el ganado de Texas y el acento sureño, tan suave, tan de cow-boy; el estilo colonial, con sus casas como plantaciones y la pintura blanca entre muebles de madera oscura y vajillas azules), su historia (blusas eduardianas, terciopelos del final de la época victoriana, tras la Guerra de Sucesión) y su imaginario (el Caribe con los vestidos estampados de flores; España e Italia, mediterráneas con sus volantes y el catolicismo; la Rusia de sombreros de piel llevados a Estados Unidos por los tramperos llegados de Rusia a Canadá y a Alaska…) y, lo era, ya, desde los 80.

Information About Article