Ofelia

La relación con el agua es primordial. El mar, el océano, la playa es esa cosa lejana, indefinida, prohibida, erótica, de mala muerte, el destino de los desarrapados, la gracia de los apátridas y el sueño de los que buscan amor, dinero, tesoros o aventuras.

Tiene algo de arrogante. De descarada. De irreverente. Será por la desnudez del cuerpo que obliga a destapar las verguenzas o quizás por el componente festivo, insultantemente joven y abierto.

El mar ha dado mitos y leyendas. El de las sirenas, el de Escila, el de Caribdis y la geografía mítica sobre los peligros del mar -para que nadie se adelantara en las conquistas- es célebre desde Simbad el Marino hasta la Odisea en la que Ulises vence necesariamente las pruebas y libera, al romper la maldición pues consigue sobrevivir, el océano y a sus navegantes de las penurias que en él se esconden.

Debe ser por la inmensidad. Por ese componente aciago y funesto que tienen las historias. Por los náufragos en islas perdidas, los arrecifes traidores, las naves encalldas, los asaltos de piratas, lo caprichoso de las olas de las tormentas o por el temperamento supersticioso de la marinería.

El mar es femenino necesariamente. La mar. Cualquiera que lo ama lo llama la mar. A pesar de las supersticiones sobre las mujeres y los barcos porque Calipso es dama de los mares aunque Poseidón sea el rey.

La playa es femenina. Es abierta. Erótica. Con ron, con piratas, con atracar en un puerto, con una novia en cada puerto, una rubia, una morena. Extrovertida. Atractiva. Vibrante. Mágica. Atrayente. Relajante.


Es atrevida. Invita a entrar. A perderse. A sumergirse.


Tiene ese halo mágico de la botella, del náufrago, de Isolda rescatando a Tristán, de quien calienta su cuerpo tras el restallar helado de las olas.

Algo de voyeurismo y modernidad pues esta utilidad del entorno es muy reciente.

Algo de irreal. De Atenea bajo un olivo y Eloísa bajo un almendro mientras Kate se revuelca entre las rocas.

¿Y qué mejor adios que el sumergirse en las aguas de la vida y encontrar la muerte?
¿Eh, Ofelia?


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