Otoños Y Señoras
En 2009, Vogue USA publicó este editorial protagonizado por Karen Elson, fotografiado por Steven Meisel y con estilismo de Grace Coddington. Como el otoño ha desaparecido y ha dado paso directamente al invierno desde el verano de sol abrasador de este octubre (sin quejas), se me antoja poner un poco de este editorial bastante otoñal en mi opinión. No es que me encante porque tiene todo lo que aborrezco de Vogue USA bastante concentrado: los saltitos absurdos, las modelos con tocados en la cabeza que andan hacia la cámara pero que no son como las mujeres que caminan de Helmut Newton, no, son solo pavas que salen apavadas, las modelos como Karen Elson que copan la cuota de modelo intelectual (cuando actualmente Karen Elson es una belleza que se ha quitado aquel vicio tan feo que tenía de posar como si fuera fea o “especial”, o sea, sin tetas) y las negras que tienen rasgos de blanca (como Liya Kebede, que no por ello me deja de parecer impresionante) También tiene a la inefable Coco Rocha que, por lo que sea, a Anna Wintour le gusta. Si Karen Elson no me gustaba cuando iba de especialita y bohemia -sale cantando, o sea que la tontería no se le ha quitado del todo-, Coco Rocha es que me enferma directamente.
Seguía su perfil de Twitter que era como inyectarse azúcar en vena siendo diabético y sus fotos con la boca fruncida y su reluciente marido (que ni siquiera es guapo pero que le decoró la casa bastante bien) reflejado en las gafas de ella o haciendo gansadas en la piscina o en donde sea, cosa que ni me va ni me viene y me pone un poco enferma. Cuando bailaba en Jean Paul Gaultier ya no es que me chiflara, las modelos modelan -que dirían en Sudamérica-, bailar, bailan las bailarinas (vamos, digo yo) pero es que ese estado de felicidad permanente en versión pastelosa no me gusta nada. Y su miniboca, imagino que come con pajita, combinada con su mandíbula me parece que le hace un rostro feo, simple y llanamente. No es que pida yo que las modelos (bueno, por pedir…) sean todas hermosas como Claudia Schiffer o Christy Turlington. No. Las modelos tienen que tener fotogenia y dar vida a los papeles y prendas que les toca desempeñar. Lara Stone es guapa objetivamente pero a veces sale realmente fea. Kirsten McMenamy no es en ningún modo hermosa y Tatjana Patijz o Nadja Auermann no siempre son convencionalmente bellas al modo de Schiffer. Veruschka era una belleza total pero Dovima no. Era una mujer extraña, casi marciana, motivo por el que cuando aparece en Funny Face leyendo un tebeo de marcianitos y al lado de una estatua un tanto extraña, me parece premonitorio y me hace mucha gracia.
Podría seguir pero no lo veo necesario. Yo también echo en falta más moda en Vogue, igual que Grace Coddington, motivo por el que me desagrada la edición actual de Vogue USA que tiene tanta -no me quejo porque la haya sino porque no hay contenido- publicidad que uno busca el encarte con el texto y las editoriales y, tras el índice, resulta difícil de encontrar. Anna Wintour se congratula mucho de sus pesados números de septiembre. No sé. Si son todo anuncios. La revista no me cabe en el buzón y tengo que ir a buscarla a Correos, eso es verdad, pero yo no le veo más gracia al asunto. Otra cosa eran los viejos Vogues Colecciones de la edición española de Vogue, que eran imágenes de la pasarela y mucha publicidad, pero que eran divinos. Y otra es Lady Gaga en la portada de aniversario de Vogue USA envuelta en publicidad.
Aparte de eso, me desagrada que, tras The September Issue, sepamos con certeza que debió haber muchas fotos mejores en el reportaje (recuerdo una en colores pastel que no se publicó por no ir en la línea de todo el reportaje pero que era divina, y la que más le gustaba a Grace Coddington -quedando fuera gracias a la Wintour-, perteneciente a este editorial) que las publicadas. Me consuela que la que juegan al cróquet con vestidos de Balenciaga es bastante interesante (aunque uno se pregunta si el total look no nos lo hemos aprendido ya en el desfile y en Vogue París de Emmanuelle Alt). La primera imagen, la de Karen Elson envuelta en un halo dorado en un cafecín es preciosa y encaja muy bien con su color de pelo y ese efecto halo de su personalidad. La siguiente, la de la amazona con biombo de Coromandel es mejorable, sobre todo por la actitud de la modelo, que con una Linda Evangelista en Vogue Italia, como condesa facinerosa o chica hermosa ascendida a un mundo que solo conocía desde el servicio, habría ganado mucho. En la que Karen Elson canta hay poco que criticar y la del vestido de noche y la baranda del bar podría mejorar con otra modelo pero está bien de ambientación y el brazo de él, medio cortado, añade una trascendencia al instante que no tendría sin él. Parece un instante afortunado como los instantes decisivos de Cartier Bresson. La del bar con dos chicas y la de la bicicleta mejoraría sin sombreros, las modelos no saben llevarlos. Las del coche y la escalera son directamente malísimas aunque podrían replantearse y estar bien.
Sin embargo, pese a todas estas quejas, el editorial me gusta. A veces hay que pagar mediocridad y aburrimiento para obtener genialidad. Por eso este otoño y estas señoras, algunas, merecen la pena. Y, por eso, en la variedad está el gusto. Y este editorial es variado. Eso sí.
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- Date:
- 11.07.14 / 8am
- Category:
- blogs de moda








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