Paule Ka, una historia con nombre de baile
Las mujeres vienen a mí y yo sólo me encargo de transformar mi sueño en su realidad. Serge Cajfinger tiene muy claro lo que buscan sus clientas y no es de extrañar, trabaja con ellas desde hace casi cuarenta años, cuando su madre y su tía decidieron abrir una boutique multimarca en Lille.
Pero su experiencia en el mundo de la moda viene de más atrás, se remonta a cuando tenía sólo 14 años. Este hombre simpático y parlanchín aprendió mucho de lo que ahora sabe gracias al mejor maestro que podía encontrar en esa época, Yves Saint Laurent.
Con la versión larga de este vestido me casaría ahora mismo.
Habla de aquel periodo de su vida con normalidad, y es que fueron una sucesión de hechos naturales los que le han convertido en lo que es hoy. Su madre adoraba la ropa y siempre le llevaba con ella de compras; como era lo lógico en 1968, una de sus boutiques preferidas era Yves Saint Laurent. Y es precisamente en su tienda Rive Gauche donde Serge comenzó encargándose del escaparatismo, tras demostrar en sus visitas que tenía muy buen ojo para ello.
Serge Cajfinger en Madrid.
Años después llegó su propia boutique, Paule Ka (pronúnciese pol-ka), que tomaba el nombre de su tía y el apellido familiar. Un espacio multimarca del que colgaban los grandes nombres de la época: Yves Saint Laurent, pero también Mugler, Montana, Alaïa, Kenzo… A Cajfinger le gustaba mezclar- Yo adoraba colocar una chaqueta recta de Saint Laurent con un pantalón de Kenzo–, recuerda. Precisamente esas mezclas audaces, en una época en la que las mujeres vestían de pies a cabeza del mismo diseñador, le granjearon cierta fama entre las mujeres que acudían a él en busca de consejo para combinar.
El siguiente paso natural fue comenzar a diseñar él mismo las prendas que creía necesarias para sus clientas. En 1987 deja atrás Lille para lanzarse a una nueva aventura al convertir Paule Ka en su firma propia.
Como Yves Saint Laurent, tiene muy claro que no es un artista y que sus creaciones no existen sin una mujer real que las lleve. Defiende que todas quieren verse guapas; ahora y en los años 70. Y es precisamente esta premisa la que ha guiado su negocio durante todos estos años hasta convertirse en la gran empresa de 150 trabajadores que es ahora.
De antes y de ahora habla y habla sin parar y uno podría quedarse escuchándole toda la tarde. Le pregunto sobre las diferencias entre el antes y el ahora y afirma rotundo que en el siglo XXI las mujeres saben mucho más. Saben lo que quieren y no están dispuestas a pagar por algo que no valga la pena. Tampoco van a perder su tiempo. Quieren estar bellas y tienen muy claro cómo conseguirlo.
Paule Ka viste a mujeres elegantes y atemporales, pero siempre con un twist. Mezclando androginia y feminidad, sus prendas cuentan continuamente la misma historia eso sí, con nuevos marcos cada vez. Su colección Black Carpet, una línea superior dedicada a ocasiones especiales, está destinada a hacer las delicias de todas las que quieran conseguir esa elegancia que parece evidente, pero que nunca lo es.
A Madrid ha llegado hace poco, inauguró su tienda en la calle Claudio Coello hace sólo unos meses, pero ya tiene una opinión formada sobre las madrileñas –Son muy elegantes; a simple vista parecen muy sobrias y serias, pero cuando las conoces descubres que saben divertirse como ninguna– afirma cuando le pregunto.
Ha llegado dispuesto a conquistar con su optimismo y buen humor, ese mismo que le empuja a dejar un poco de lado el negro, porque dice – El mundo ya es demasiado gris. Hoy necesitamos colores para soñar.
Algunos de sus vestidos Black Carpet.
Fotos: Shopaholic
Fotos de la colección: Paule Ka
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- Date:
- 01.31.12 / 8am
- Category:
- blogs de moda









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