PÉSAME

AVISO A NAVEGANTES: Este no pretende ser un post triste. Es un post humorístico, y está, por tanto, cargado de sentido del humor. Si sois de los que os parece mal que se frivolice y se reste importancia a las desgracias, no lo leais. Si no, seguid adelante, pero, por favor, nada de pésames en los comments.

El “Te acompaño en el sentimiento” ha pasado a la historia, queridos míos. Lo que se lleva en el siglo XXI a la hora de dar el pésame es algo mucho más moderno y divertido.


Hace unos días pasé por ello. Estaba yo en Pompas Fúnebres (que es el tanatorio más céntrico que hay en Coruña, y que tiene un nombre espantoso a la par que decimonónico), y por allí paseaban familiares, amigos, conocidos y completos extraños.

De los primeros y los segundos lo que obtuve fueron invitaciones a tomar una caña, a comer, o a descansar, y, afortunadamente para mi, en la mayoría de los casos, comentarios divertidos e historias hilarantes que me hicieron más llevadero el mal trago.

Pero de los segundos y los terceros… de los conocidos y los extraños escuché una frase lapidaria, que me dejó muerta en un principio, pero que terminó por ganar por goleada a las ya clásicas “Te acompaño en el sentimiento”, “Es una lástima”, “Lo siento mucho”, y hasta la manida y radiofónica “No somos nadie”.

La frasecita que más veces escuché de entre quienes se acercaron a mí para trasladarme sus condolencias fue (agarraos, que vienen curvas):

“Bueno guapa, aunque la Ministra no lo recomiende déjame que te de dos besos”.

¿¿¿¿¿?????????¿¿¿¿¿¿¿????????

Es que no lo comprendo. Me quedé helada, en serio… ¿Cómo que “aunque la Ministra no lo recomiende”? no había escuchando un pésame más raro en mi vida…

Pero es, queridos míos, la Gripe A ha llegado ya hasta los Tanatorios… ¡¡¡Pero si hasta el Elle de septiembre le dedica un artículo al dichoso bichito!!!!

Yo es que me veía allí, perdida y somnolienta, buscando con la mirada a alguna de mis amigas o de mis hermanos para poder salir a tomar una caña y despejarme un rato, escuchando a esos seres completamente desconocidos soltarme esas prendas… y os lo juro que llegué a creer que estaba en medio del rodaje de una película homenaje e Buñuel y nadie me lo había dicho… ¿Pero dónde se ha visto hablar de política en un tanatorio? Si es que esto ya no es lo que era, hombre.

Aunque para surrealismo extremo, el del “extraño caso del silencio incómodo”.

Yo me dedico, ya lo sabeis, a estas cosas del protocolo y demás tontadas, así que ante la siempre incómoda situación de que alguien para ti desconocido se acerque a lamentar tu pérdida, me sentía JASP total (Joven aunque sobradamente preparada, vamos)… pero resulta que no, que hay algo, no sé qué, que se me escapa… y me mosquea.

Primero la cosa empieza con normalidad. El desconocido se te acerca, te suelta el tema del beso de la ministra –que ya deberíamos empezar a llamarlo así, porque se merece tener nombre propio el asuntillo-, y luego suelta dos o tres lugares comunes más. Aquí ya va un poco al gusto del consumidor, desde “era una bellísima persona” hasta “no somos nadie” pasando por “hay que ser fuertes”, podéis elegir.

Y llegados a este punto es cuando sucede el Expediente X.

El desconocido te toma de la mano –invadiendo, reconozcámoslo, tu espacio personal sin previo aviso-, y te mira fijamente a los ojos.

Tú en ese momentos sonríes ligeramente, ladeas un poco la cabeza y dices “muchas gracias por venir, de verdad”… y… y….

Y NADA!!!!

NO PASA NADA!!!!!

PERO NADA DE NADA!!!!!!!

El tío –o tía- sigue allí, mirándote fijamente, con tu mano apresada entre las suyas. Tú sospechas que está esperando algo, y que posiblemente es algo que debes hacer o decir tú… pero no se te ocurre nada, y claro, se forma un silencio extraño e incomodísimo que sólo puede romperse de dos formas posibles.

1.- “Disculpad, tengo que ir a saludar a la tía Monona, que acaba de llegar”

2.- Tirando fuertemente de tu propia mano para que te la devuelva y buscando con la rapidez de una gacela a un amigo que te invite a una copa para superar el momento.

Yo recomiendo fervorosamente la combinación de ambas fórmulas, en el orden indicado, para poder largarte rápido y quedar bien al mismo tiempo,

En fin, señoras y señores, este es mi regreso al mundo cibernético.

Yo, aunque la Ministra lo recomendase, no os besaría, porque pondría la pantalla llena de carmín y es muy malo de quitar, pero sí os digo con entusiasmo que…

…os he echado de menos.

Feliz Reentré.


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