Siete Veces Gucci
No es que el mundo Gucci de Frida Giannini sea muy fascinante. Es un mundo comercial, adaptado a las famosas que quieren lucir como chicas de la calle pero de alta gama. Desde que se calzó los zapatos que había llevado Tom Ford en Gucci, sus colecciones nunca han rozado siquiera lo interesante ni lo maravilloso pero ha tenido buenas colecciones y, especialmente, un gran sentido de la comercialidad y de saber leer en lo que la calle busca. Año tras año, especialmente en primavera verano, Zara, H&M y Mango se han disputado sus estampados, sus cortes y sus chicas sin muchas neuronas, sin muchas pretensiones y con un poco de morro.
Frida Giannini vende algo bastante sencillo: chicas guapas, chicas a la moda, chicas como las celebrities. Así, Blake Lively se pasea por los anuncios de sus perfumes (lo que es, sin duda alguna, una elección mucho más afortunada que la de su no muy racional campaña para Chanel con un bolso, unos espejos y caras que pretendían ser orgásmicas). Se le critica que copia a Tom Ford -tan original él, que nunca ha calcado a YSL- y, precisamente por eso, desde hace unas temporadas afirma desligarse de ese bagaje.
¿Cómo? Paradójicamente con caftanes setenteros, colores bloque y ropa que podría tener Marisa Berenson colgada en su armario. Se ha aplaudido a Gianinni por ello. Lo mejor, con diferencia, son los detalles: volantes, colgantes inmensos, escotes en V para veladas con coca y bandoleras de colores intensos. Y luego dicen que no vuelven los sesenta –setenta-. Ja.
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- Date:
- 09.25.12 / 6pm
- Category:
- blogs de moda









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