Sueños Lúbricos

La moda trata sobre dos cosas, al menos hoy,: sueños y mujeres.

Los sueños que produce el mundo de la moda, tan relacionados con el mundo del esplendor y la opulencia, no dejan de palidecer ante la carne magra y desnuda. Sin un ápice de vulnerabilidad.
En 2005, cuando Kate Moss tomaba y no tomaba coca en medio de la noche londinense y Agyness Deyn reinaba -la pobre- entre los modernos que no sabían si ser como ella, como Pete Doherty o como Irina Lazareanu, Lara Stone era una joven lúbrica rubia, una valquiria que hacía de lechera para Terry Richardson en Sisley y que se paseaba por Cannes como una fulana a magrear en una esquina. Bien es cierto, que en esas fechas,  Isak Hoffmeyer fotografíaba también a la señorita Stone para Euroman y, este es el resultado de la sesión.
Por entonces, nadie sospechaba que Lara Stone era el rostro que pondría cara a la moda del final de la primera década del siglo XXI. Pero ya no cabe duda. Entonces solo era, precisamente, la esencia de la moda: una mujer desnuda.
Decidan ustedes si por vestir o desvestida ya.

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