THE MUSEO DEL PRADO X FILES -para mear y no echar gota, vamos-
Trirururirururiruri ri ri ri
Vale. Escrito no tiene ni puñetera gracia. Pero si lo leéis con musiquilla captareis la idea… poneos en el papel del agente Mulder, o de la agente Scully, el que más con convenga. Yo, personalmente, me pondré en el papel de la amante buenérrima y super lista del agente Mulder, así que ese papel no lo pidáis que ya está cogido.
Imaginaos que os llaman por teléfono vuestros superiores y os dicen:
“Mulder, Scully, tenemos un Expediente X en el Museo del Prado. Cogeos un vuelo charter que no están los tiempos para first class”.
Entonces vosotros, que sois muy obedientes, cogéis el vuelo. Si sois Mulder, antes me lleváis a mi de compras para que pueda viajar a Madrid con el guardarropa adecuado. Aterrizáis en Barajas con dos o tres horas de retraso, esperáis las maletas en la cinta 19 aproximadamente dos días, hasta que concluís que su desaparición puede deberse a otro Expediente X (Esto es porque no sois españoles. Si lo fueses, sabríais que es cosa de Iberia, que las ha mandado a San Petesburgo, para despistar. La mía no la pierden que para eso escribo yo). Y luego cogéis un metro atestado de madrileños cabreados para bajaros en el Paseo del Prado. Después de saltar tres o cuatro zanjas, de perder un 35% de oído por culpa de los claxon despiadados de los taxistas, y de dejaros medio tacón –en el caso de Scully, se entiende- en una baldosa mal colocada, entráis por la puerta del Museo del Prado.
Como la mitad de los trabajadores de recepción no hablan inglés os veis obligados a recurrir a los servicios inestimables de la guapa e inteligente novia de Mulder (o sea, yo), que habla español perfectamente porque en el fondo es más española que la tortilla de patata. Y gracias a ella descubrís que vuestro caso está en el sótano, en los archivos.
Una vez allí, el director del museo se explica como puede
“Pues verán, les hemos llamado porque han desparecido 926 cuadros”
“Vaya… es un caso grave”
“Sí, sí, gravísimo. Ni se lo imaginan, porque claro, a ver cómo le explico yo ahora al jefe que estos cuadros han desaparecido”
“No se preocupe, investigaremos el caso. Cuéntenos. ¿Desaparecieron todos a la vez?”
“No hombre… bueno… supongo que no, claro”
“¿Y a qué tipo de fenómeno nos enfrentamos? ¿Un desvanecimiento? ¿Una animalización? ¿Una transmutación física?”
“Ein???”
“Que dice aquí el buenorro este que si los cuadros se han volatilizados o qué”
“Ahhhh… no, no… vamos, no creo. Es que al hacer inventario nos hemos dado cuenta de que faltaban”.
“¿926 cuadros? ¿Y nadie ha visto nada sospechoso?”
“No”
“Pero vamos a ver. Si los cuadros no han cobrado vida, si ningún ente extraño ha sido visto, si no hay rastro de ectoplasma ni de presencias sobrenaturales de ninguna índole… todo hace indicar que aquí a lo que nos enfrentamos es a un robo”
“Cierto, Mulder. Veamos, ¿Es el archivo del Prado una zona abierta al público?”
“Hombre, pues no”
“¿Y existe algún tipo de control sobre quién tiene y quién no tiene acceso a esta zona del Museo?”
“Sí, claro, sí… a ver, que esto es un museo serio y respetable, en los archivos no entra cualquiera”
“O sea, que aquí sólo entran un número reducido de personas, que además registran su entrada y su salida. O sea que nos enfrentamos a un número reducido de sospechosos. Lo extraño es… que falten tantos cuadros y nadie haya notado nada… no sé… ¿son piezas de pequeño tamaño?”
“Algunas”
“¿Cómo que algunas? No estará usted insinuando que algunas de las piezas robadas no caben bajo una gabardina”
“Bueno, depende de la gabardina”
“Explíquese”
“Pues no sé… si es la gabardina de Falete, o la de King África, pues igual…”
“Scully… definitivamente nos enfrentamos al caso más extraño de nuestras carreras. El Expediente X por antonomasia: la gilipollez supina de los directivos españoles en general, y del del Museo del Prado en particular”.
Luego Mulder me coge de la cintura y me planta un beso de tornillo que quita el sentido. Y fin de la escena.
Podría parecer un chiste de El Jueves, o incluso el guión de una nueva entrega de Mortadelo y Filemón. Pero resulta, queridos míos… que es ESTRICTA Y COMPLETAMENTE CIERTO.
El Museo de El Prado ha perdido 926 obras de su pinacoteca, entre las que se encontraban obras de Carlos Haes, Rembrandt, Caravaggio o El Greco, entre otros. Si pincháis aquí podréis leer toda la información de la que dispone la revista Tiempo, que hace público el Expediente X en su publicación de noviembre.
Y lo raro no es que falten, no… lo raro es que las autoridades reconozcan que serán “difíciles de rastrear”… no me jodas, hombre. A ver, si en el archivo del Prado trabajan, no sé… 100 personas… pues habrá que rastrear a esas 100 personas, y casi casi me juego el cuello a que, aparezcan o no los cuadros, aparecerá el culpable. Si es que… mundo este, de verdad.

SUENA EN MI I-POD: Descubrí a Vetusta Morla casi por casualidad, y la verdad es que su disco “Un día en el mundo” tiene algunos de esos temas que se te clavan en las meninges y te obligan a canturrearlos una, y otra, y otra, y otra vez. “Copenhague” es mi último descubrimiento dentro de su Lp, y me parece un tema extremadamente visual. No sé por qué, pero cuando escucho su letra veo clarísimamente una película en mi cabeza. Y no, no estoy loca… o no demasiado, vamos.
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- Date:
- 11.21.09 / 8am
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- blogs de moda
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